Ornitorrinco nadando
Un ejemplar de ornitorrinco nadando. Rainbow606/ WIKIMEDIA COMMONS

Las plaquetas, las células que evitan que los mamíferos se desangren, se desarrollaron por primera vez hace unos 300 millones de años en un animal ponedor de huevos similar al moderno ornitorrinco, según un estudio conjunto de la Univesidad de Londres y la Universidad de Yale. Este evento fue un requisito previo para el origen del desarrollo placentario en los mamíferos, incluidos los seres humanos.

El artículo, publicado como un artículo de opinión en la revista Biology Letters, sugiere que las células plaquetarias fueron críticas en la evolución de los mamíferos euterios, a los que pertenecen los humanos, y que se distinguen por una placenta profunda (placentación hemocorial), por donde la sangre de la madre entra en contacto directo con el feto.

Coliderado por los Profesores John Martin (División de Medicina de la Universidad de Londres) y Günter Wagner (Universidad de Yale), la investigación ha encontrado que las células plaquetarias, que coagulan la sangre causada por cortes o lesiones, permitieron la placenta hemocorial, ayudando a la madre a prevenir la hemorragia en el nacimiento.

En el documento, los investigadores muestran que un animal ponedor de huevos similar a un ornitorrinco moderno comenzó a crear plaquetas, posiblemente por casualidad, y se transmitieron cuando este grupo de animales se desvió hace unos 300 millones de años a monotremas (el primer grupo de mamíferos), de los cuales el platypus y el equidna de pico de pato existentes son descendientes vivos, marsupiales (también mamíferos) y mamíferos euterianos, que incluyen a los humanos modernos.

El profesor de medicina cardiovascular de la Universidad de Londres, John Martin, destaca que con este estudio han demostrado "con evidencia convincente que las plaquetas ocurrieron hace 300 millones de años, incluso antes de que surgieran los monotremas".

"Esta característica única posteriormente permitió que la placenta se desarrollara, lo que llevó a los mamíferos euterianos y, por lo tanto, a los seres humanos -explica-. Durante el parto, la desconexión segura de la placenta del útero es esencial para la supervivencia de la madre y el niño, por lo que sin las plaquetas, ninguno habría sobrevivido y el paso evolutivo hacia los mamíferos euterianos, incluidos los seres humanos, nunca habría ocurrido".

El profesor de ecología y biología evolutiva de Yale, Günter Wagner, destaca que "la presencia única de plaquetas en los mamíferos explica por qué la placentación profundamente invasiva se limita a los mamíferos, aunque el nacimiento vivo se encuentra en muchos otros linajes de animales, pero no en la placentación invasiva".