Cinco descuidos en el mantenimiento del coche que pueden salirte caros

Mecánico trabajando en un taller de reparación
Mecánico trabajando en un taller de reparación
CETRAA - Archivo

Según revela un estudio de GIPA el 38% de los propietarios de un coche acude al taller una vez al año, frente a un 49% que lo hace 2 o 3 veces. La media de entradas al taller por coche y año es de 1,68 por cada usuario, lo que supone un crecimiento en visitas del 1,4% respecto al 2018. Solo un 12% de los encuestados reconoce que no visita el taller anualmente. Del estudio también se desprende que los españoles gastamos una media 228 euros en las revisiones recomendadas por el fabricante.

Sin embargo, este ritmo de revisiones y visitas al taller debe verse incrementado cuando el coche sufre alguna avería, un problema que puede verse agravado si no realizamos un correcto mantenimiento del vehículo y esto nos puede acabar costando muy caro. A continuación detallamos alguno de los errores más comunes en el cuidado del coche que pueden desembocar en una avería:

  • Cambio de combustible. No serás la primera persona a la que le pase, pero un despiste tan tonto como confundir las mangueras de los surtidores en la gasolinera puede desembocar en un tremendo problema. Si te has dado cuenta antes de ponerte en marcha, estás de suerte. Lo mejor que puedes hacer para evitar que el error llegue a mayores es no arrancar el vehículo y llamar a una grúa para que llegar a un taller y que un profesional extraiga todo el combustible y limpie los conductos.
  • El depósito de combustible se llena de agua. Puede que hayas cerrado mal el depósito o que la tapa esté bloqueada o estropeada, en cualquier caso, se trata de un problema que debe solucionarse lo antes posible ya que hay que evitar la oxidación de la parte interior del depósito. Pero además, este descuido también puede provocar daños en el filtro y en el sistema de alimentación del motor, dañar los inyectores gravemente, romper la bomba inyectora, la culata…
  • Falta de aceite en el motor. Se trata de un problema muy fácil de evitar ya que todos los modelos tienen testigos que nos avisan cuando disminuye el nivel. Que nos quedemos sin suficiente aceite significa que las piezas móviles, pierden lubricación y friccionan a alta velocidad elevando la temperatura hasta alcanzar un punto en el que pueden llegar a fundirse, estropeando el motor. Repararlo es bastante costoso y, según la gravedad, puede llevarnos a sustituir completamente el motor.
  • Falta de líquido refrigerante. Es importante revisar periódicamente los niveles del depósito, no es una inversión muy cara y puede ahorrarte muchos disgustos, ya que si te quedas sin refrigerante, el motor se sobrecalienta y esto provoca graves averías, entre ellas la más común la rotura de la culata.
  • Correa de distribución. Aunque su mantenimiento es caro, es importante no dejarlo pasar y llevarlo a revisión siguiendo las recomendaciones del fabricante ya que se trata de un elemento muy importante para el funcionamiento del coche y si se rompe, el destrozo que va a provocar en el motor será tan costoso de reparar que hará que te plantees el cambiar de coche. 
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