Pechuga de pollo.
Pechuga de pollo. GTRES

Pechugas de pollo chiclosas, con la carne que se separa en tiras y que nada tiene que ver con la textura que se espera de esta ave. Así describen los expertos el nuevo problema que afecta a los consumidores y que amenaza con poner en jaque a la industria avícola que ve como el sistema de engorde y producción industrial de carne tiene un impacto directo en la calidad final del producto.

Un fenómeno que algunos medios en Estados Unidos ya han bautizado como espagueti meat según explicaba The Wall Street Journal en un reciente artículo que ha hecho saltar todas las alarmas.

El problema parece residir en el engorde de los pollos, a los que se les hace subir de peso en muy pocos días. Los datos que maneja la asociación que agrupa a los principales criadores de pollos de Estados Unidos no deja margen a las dudas. Según resume Munchies, en 1925 el peso medio de un pollo era de poco más de un kilo y su vida media de 112 días.

Ahora, el peso supera los 2,8 kilos de media y, atención, la vida de un pollo en una granja industrial es de unos 47 días. Una cifra que no ha cambiado en los últimos años, pero sí se exije que en ese mismo tiempo los animales engorden más.

Y la pechuga de pollo no solo es la parte cuyas ventas más han crecido en los últimos años, sino la zona del pollo a la que más afecta este engorde exprés al que son sometidos

Pese a que la demanda no para de aumentar, algunas grandes cadenas de supermercados y de comida rápida parece que se han dado por aludidas y aseguran que en sus políticas a corto plazo figura apostar por los pollos de crecimiento más lento.

La versión de la industria es algo diferente, según apuntaban sus portavoces a The Wall Street Journal: la solución no pasa por alargar tiempos o reducir peso, sino por mejorar la selección genética de los animales para que la calidad de la carne no se vea afectada por el sistema de producción actual.