Los limpiaparabrisas también necesitan cuidados: así se limpian
Cada determinado tiempo hay que retirar las escobillas del brazo plástico y eliminar el p0lvo. Freepik

Igual que perdemos tiempo decidiendo si es más efectivo para limpiar la carrocería un túnel de lavado o una pasada a mano o, quizás, mezclando fragancias hasta dar con una que consiga que nuestro coche huela a nuevo (o eso nos creamos), hay que hacerlo con todos y cada uno de los elementos de un vehículo si uno no quiere llevarse un disgusto. Y es que, ¿a quién no le ha pasado eso de poner el limpiaparabrisas para acabar con la suciedad del cristal y que aquello acabe peor de lo que empezó?


Aunque estas herramientas están concebidas para acabar con la mugre del parabrisas, es inevitable que, si jamás, se limpian acumulen polvo y suciedad que luego restregarán por el coche una vez se activen... ¿Es que nadie se acuerda de cambiar y limpiar estas escobillas?


Claves para limpiar el limpiaparabrisas

Lo primero que hay que hacer para llevar a cabo la limpieza de esta herramienta tan útil es desmontar las escobillas con cuidado del brazo plástico, y limpiar este con algún producto que sirva para retirar el polvo.


Atención y cuidado son esenciales a la hora de limpiar las escobillas, pues una mala herramienta puede rayar o dañar el material del que están hechas. Lo mejor es pasarles un trapo humedecido en agua (o en líquido limpiacristales) hasta conseguir quitar la mayor parte del polvo acumulado. En caso de que este no saga, se puede optar por usar una esponja para frotar las zonas con más suciedad; pero nunca echar mano de un cepillo, pues las cerdas romperán la escobilla, y esta perderá su funcionalidad.


Si a pesar de estos cuidados, la escobilla sigue dejando rastro en el parabrisas, es hora de cambiarla por una nueva que no solo limpie la suciedad del cristal y la lluvia, sino que también evite hacer arañazos en esta zona.


¿Y el líquido limpiaparabrisas?

Una vez comprobados que los eyectores no están obstruidos con ningún objeto, es recomendable comprobar los niveles de líquido limpiador y, en caso de que sean bajos, rellenar el deposito con algunos de los productos disponibles en el mercado y evitar mezclas caseras de agua con jabón, por ejemplo, que puedan estropear los eyectores o el brillo del limpiaparabrisas.