El espíritu de lo oriental

El MUBAG cuelga hasta más allá del fin del verano una muestra de obras de Antonio Muñoz Degraín
El estilo personal  de Muñoz Degraín queda patente en todas sus obras con una estética fácilmente identificable.
El estilo personal  de Muñoz Degraín queda patente en todas sus obras con una estética fácilmente identificable.
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El orientalismo, esa visión tan estéticamente espectacular que pululó por lienzos y grabados en anteriores épocas, especialmente coincidiendo, como era de esperar, con las añadas del auge y la posterior caída de los colonialismos, mostró al mundo una Arabia que mezclaba la presumible realidad tamizada por el romanticismo con una occidentalizada visión de tales destinos viajeros, hija, irónicamente, de la febril lectura de Las mil y unas noches.
 
Por los lienzos de ese mundo más arabizante que árabe paseó con gran fortuna artística el muy reivindicable Antonio Muñoz Degraín, nacido en Valencia en 1840 y fallecido en Málaga en 1924, quien también extendió su espátula paisajística a otros muchos argumentos pictóricos, como el religioso o el mitológico, hasta el punto de que la crítica lo engloba en la corriente conocida como «eclecticismo», que es tanto como decir, con verbigracia, eso sí, que hizo prácticamente de todo en cuestiones profesionales y artísticas, que en su caso era lo mismo.
 
El Mubag presenta, hasta el 4 de septiembre, una amplia selección de obra de este autor al que también se le encuadra en otra corriente artística: la de un primitivo posmodernismo... fin de texto.
 
* MUBAG, C/ Gravina, 13-15, de M. a S., de 10.00 a 14.00 h y de 17.00 a 21.00 h (D. y festivos, de 10.00 a 14.00 horas). Entrada libre.
 
Otros mimbres paralelos
 
Resulta interesante la recuperación de Antonio Muñoz Degraín, más cuando creó óleos muy semejantes a otros artistas de la época, como el simbolista Gustave Moreau (1826-1898), algunos de cuyos sugerentes cuadros poseen no pocos puntos de contacto con el más casto Muñoz.
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