La burundanga, la droga que anula la voluntad
La burundanga es una de las drogas que utilizan los violadores para anular la voluntad de sus víctimas. AGENCIA ATLAS

El pasado mes de marzo se registró el primer caso de sumisión química en Ibiza, que constituye el segundo en Baleares. Se trataba de una turista que había ingerido, contra su voluntad, un cóctel de ketamina, un alucinógeno que en medicina se utiliza como sedante, y éxtasis líquido, conocido como la droga de las violaciones. 

Los resultados se han conocido dos meses después debido a que las muestras tenían que ser enviadas a Palma para ser estudiadas, ya que los laboratorios de Ibiza carecen de recursos para esta función.

La joven ingresó en el Hospital de Can Misses y su caso fue difundido por la coordinadora de Urgencias, María Ángeles Leciñena, en Radio Ibiza. Asegura que aún no se ha podido confirmar si la víctima sufrió abusos sexuales.

¿Qué es la sumisión química?

Así se llama a los abusos sexuales producidos cuando la víctima ha sido previamente drogada con el objetivo de anular su voluntad y capacidad defensa. Se cree que la burundanga es la sustancia más utilizada, pero los datos del Instituto Nacional de Toxicología demuestran que los agresores recurren a otras con mayor frecuencia.

De los 200 casos de sumisión química que se dieron entre 2014 y 2016 en Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla, el 50% habían sido producidos por ingesta de alcohol en exceso y el 30% por pastillas para combatir el insomnio. También se han documentado numerosos casos en los que se combinaba hachís o cocaína con alcohol.

La burundanga, aunque no sea la sustancia más utilizada para estas agresiones, no es un mito. El nombre hace referencia a la bebida hecha con plantas que contienen escopolamina, que ya se usaba en la antigua Roma como veneno. Se obtiene a partir de plantas de la familia de la solanáceas, como la mandrágora. Es incolora, inodora e insípida y se puede administrar por vía oral, respiratoria e, incluso, cutánea.

Tanto la burundanga como la benzodiacepina (pastillas para dormir) tardan muy poco tiempo en empezar a hacer efecto, que dura unas horas y se elimina rápidamente del cuerpo. Este es uno de los motivos que dificultan las investigaciones policiales, ya que las sustancias no dejan rastro y además provocan amnesia en la víctima, por lo que no puede recordar lo sucedido. En la orina, la mayoría de estas sustancias se pueden detectar durante más tiempo que en la sangre.