Taller mecánico
Revisa periódicamente el aceite, la presión de los neumáticos y el estado de los filtros para que no tengas que cubrir los gastos de una avería por un mal mantenimiento. PIXABAY

Un mantenimiento correcto del vehículo es clave para garantizar la seguridad de sus ocupantes y del resto de usuarios de la vía. En España, estas condiciones de seguridad son verificadas periódicamente en las inspecciones técnicas de vehículos (ITV). En el caso de los turismos, la ITV es obligatoria a partir del cuarto año desde su primera matriculación, pero no todos los coches lo cumplen.

De hecho, el porcentaje de turismos implicados en accidentes con víctimas en 2016, en vías interurbanas, con la inspección caducada en el momento del accidente ascendió al 5% -un 6% en el caso de accidentes mortales, según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT)-. La antigüedad del parque de vehículos en España, que asciende a 12 años en los turismos, está muy relacionada con el estado de mantenimiento del vehículo y su riesgo de accidentabilidad. El 24% de los usuarios no revisa el coche con la frecuencia recomendada por el fabricante, mientras que un 1,8% de usuarios reconoce no revisarlo nunca, según datos del Observatorio Español de Conductores DUCIT en 2016.

¿Qué puede ocurrir en el caso de no revisar los neumáticos? Circular con neumáticos con una profundidad del dibujo por debajo del legalmente permitido (1,6 mm) y sin el nivel de presión del neumático recomendado por el fabricante puede conllevar peligro de reventones y pinchazos. Llevarlos hinchados más de la cuenta también puede afectar al comportamiento del coche, proporcionando menos estabilidad y aumentando la distancia de frenado. ¿Sabes si los neumáticos se pasan de fecha? En esta información te lo contamos.

¿Qué puede ocurrir si no llevamos líquido limpiaparabrisas o las escobillas están en mal estado? No dispondremos de los elementos necesarios para una buena visibilidad en circunstancias meteorológicas adversas, una situación que aumenta el riesgo de accidente por sí misma, y también porque provoca una mayor fatiga al volante. Según los fabricantes, hay que cambiarlos cada año.

¿Qué puede ocurrir si no cambiamos periódicamente el aceite y el refrigerante? Nos enfrentamos a una posible avería en el bloque motor por falta de lubricación para las piezas, una avería cara que se acerca a los 2.000 euros y, sobre todo, que pone en peligro la seguridad de sus ocupantes al poder romperse el motor en pleno trayecto. De igual modo, circular con un motor que no refrigera con normalidad conlleva averías frecuentes, especialmente en épocas de calor. Por este motivo es fundamental revisar el nivel de líquido refrigerante de forma periódica. ¿Cuándo hay que cambiar el aceite del motor? Se recomienda entre los 7.000 y 10.000 kilómetros en coches de más de 10 años y hasta los 30.000 kilómetros en coches nuevos. El nivel de líquidos y filtros hay que revisarlo y/o cambiarlo al menos una vez al año, especialmente si se trata de un vehículo de más de 10 años.

¿Qué puede ocurrir si los sistemas de iluminación no funcionan bien o no están bien nivelados? Circular con luces fundidas y faros rotos o amarillentos provocará una mala iluminación y al mismo tiempo impedirá que otros conductores te vean. El hecho de que el reglaje de los faros no esté bien nivelado, además de iluminar de forma incorrecta, puede provocar deslumbramiento en el resto de conductores, provocando riesgos innecesarios.

¿Qué puede ocurrir si los frenos y/o amortiguadores están desgastados? Estos elementos, junto con los neumáticos, son clave en la seguridad. Si están desgastados, la distancia de frenado aumenta, hay más posibilidades de derrape, aquaplanning y mayor balanceo y falta de estabilidad.

La seguridad al volante está ligada a un mantenimiento preventivo y a la revisión del vehículo en el taller al menos una vez al año. Si lo haces así, evitarás que se encienda algún que otro testigo de avería del cuadro de instrumentos, y lo que es mejor, reducirás riesgos en la carretera.

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