Donald Trump
El presidente Donald Trump sonríe durante su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso, en Washington. WIN MCNAMEE / EFE

Por si la administración Trump tuviera ya pocos frentes abiertos, acaba de sumar a su larga lista de polémicas un tema tan delicado en Estados Unidos como las propinas. Y es que un cambio en la legislación actual -ratificada en 2011 por el anterior gobierno- pretende que el dinero recaudado por los locales como propina pase a ser propiedad de los dueños y no de los trabajadores, como ocurre hasta ahora.

Una medida que no sólo ha cabreado -lógicamente- a los trabajadores de hostelería, sino que también ha puesto en pie de guerra a la oposición demócrata y a buena parte del poder judicial ante lo que podría suponer la transferencia de casi 6.000 millones de dólares anuales de manos de los trabajadores a los empresarios.

Y es que, a diferencia de lo que ocurre en muchos otros países, en el mundo anglosajón, las propinas -en torno al 15 o 20% del ticket y casi obligatorias para el consumidor- representan una parte muy importante del sueldo de los trabajadores, que parten de un salario base muy bajo al que suman lo recaudado de esta manera.

Mujeres y trabajadores negros, los más afectados

De aprobarse la propuesta del Departamente de Trabajo del gobierno de Trump, a partir de ahora serían las empresas las que se encargarían del reparto de ese dinero. El problema está en que, de acuerdo a esta nueva legislación, siempre que se pague el salario mínimo de cada Estado, los empresarios podrían decidir quedasrse con el dinero de las propinas en lugar de dárselo a los trabajadores.

"Si lo que se pretendía era impedir que los camareros o personal de cocina robara las propinas, bastaría con modificar la ley actual introduciendo algunos cambios", apuntan los críticos con esta polémica propuesta. "Cuesta creer que los empresarios vayan a repartir este dinero entre sus trabajadores si la ley no les obliga a ello", señalan otros.

Aunque cuesta creer que semejante propuesta impulsada por la National Restaurant Association llegue a aprobarse, los expertos recuerdan que serían las mujeres y los trabajadores negros los más afectados por esta medida, ya que son los colectivos que perciben un salario base más bajo y tienen una mayor dependencia de las propinas que dejan los consumidores.