Estación de tren en Ámsterdam
Imagen de una estación de ferrocarril en Ámsterdam, capital de Holanda. V. BERNHARD

El cambio en el paradigma de la movilidad se consigue con pequeñas decisiones locales que se extienden formando un nuevo concepto global. En Holanda, tal como informa BrightVibes, este cambio ha comenzado por contar con trenes eléctricos impulsados al 100% por la energía del viento. Las turbinas eólicas proporcionan a NS, la compañía ferroviaria estatal holandesa, toda la energía que sus trenes necesitan para moverse. Según la compañía, el tren es el medio de transporte más eficiente y sostenible tras la bicicleta, por lo que se han dado prisa en cumplir con un compromiso que tenían fijado para 2018.

En 2015, la mitad de la energía que usaban los trenes holandeses era verde; el año pasado, se alcanzó el 70%; ahora, en 2017, han adelantado el compromiso de llegar al 100% en 2018. Eso implica un total de 1,4 teravatios por hora de energia verde, lo que al año implica un gasto de más de 12.000 teravatios. Es decir, la  misma cantidad de energía que consumen todos los habitantes de Ámsterdam en un año, pero con un origen respetuoso con el medio ambiente.

La eficiencia del tren se resume con un dato muy elocuente: según los datos aportados por Eneco, compañía energética holandesa, un coche emite, de media, 125 gramos de CO2 por kilómetro, mientras que los trenes emiten alrededor de 30 gramos. Esa diferencia de emisiones, unida a la cantidad de personas que puede transportar uno y otro, dan como resultado una diferencia abismal en lo que a impacto con el entorno se refiere.

Eneco será la encargada de proveer a NS y sus trenes eléctricos de toda la energía que necesiten por medio de sus turbinas eólicas. Una de esas turbinas puede, en una hora, generar suficiente energía para que un tren se desplace casi 200 kilómetros: un aporte necesario teniendo en cuenta que en Holanda, cada día, los trenes eléctricos ayudan a desplazarse a unas 600.000 personas en más de un millón de viajes.

La aceleración del proceso de implantación de esta medida tiene, además de un beneficio medioambiental, una positiva consecuencia económica: la energía eólica obtenida en tierra es barata. Aun así, la compañía se fija ya su siguiente reto: reducir el consumo de energía de sus trenes un 35% extra de cara al año 2020, para que puedan rodar más kilómetros con un consumo más bajo.