Se espera una rápida recuperación, pero las especulaciones han vuelto a dispararse y las miradas han vuelto hacia el Colegio de Cardenales, el "club más selecto del mundo", cuyos miembros menores de 80 años serían los responsables de elegir al nuevo Papa.

Según los "vaticanistas", después de más de 26 años de "Papado", la Iglesia necesita un
Pontífice de "transición", es decir, "un anciano", con más de 70 años, para que su pontificado no se eternice y prepare el camino a otro que de el giro "progresista" que necesita la Iglesia.

Los contrarios opinan que no, que la Iglesia necesita un Papa joven que tenga las fuerzas necesarias para afrontar el desafío de un mundo cada vez más secularizado y reformar una Iglesia que en estos ya más de 26 años ha estado en manos muy conservadoras.

Otros expertos se inclinan por un "papado" de un decenio, es decir, corto, pero con un Pontífice que apueste por una Iglesia centralista, fuerte, que siga la línea del actual.

Con estas premisas, los "papables" que más suenan son los arzobispos de Ciudad de México, Norberto Rivera Carrera, de 63 años; de Tegucigalpa, Oscar Rodríguez Maradiaga, 63; de Viena, Cristoph Schonborn, de 60; de La Habana, Jaime Lucas Ortega y Alamino, de 67, y el de Buenos Aires, el jesuita Jorge Bergoglio, de 69 años.

Algunos "vaticanistas" afirman que no hay que perder de vista al cardenal de Madrid, Antonio Rocuo Varela, al que se ve como una persona de gran formación, sin enemigos, que puede unir en él los votos de los cardenales latinoamericanos y los de la poderosa Alemania, uno de los países que más contribuye económicamente a la Iglesia y donde goza de gran estima.


El Papa continúa estable

El portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, ha asegurado que los parámetros cardio-respiratorios y metabólicos de Juan Pablo II se encuentran dentro de los límites de la normalidad.

"Durante la noche pasada han proseguido las terapias de asistencia respiratoria que han permitido la estabilización del cuadro clínico", ha dicho Navarro Valls, quien ha admitido igualmente que Juan Pablo II seguirá hospitalizado durante varios días.

"Podemos estar tranquilos. Hoy no hay razón alguna para estar alarmados", afirmó Navarro Valls abandonando el Policlínico Gemelli, de Roma, donde se encuentra ingresado el Papa desde últimas horas del martes aquejado de una laringotraqueítis aguda, asociada al proceso gripal que sufre desde hace tres días, que le provocó una crisis de laringoespasmo.

Fuentes sanitarias han asegurado que el Obispo de Roma ha pasado una noche tranquila. El Papa, según las mismas fuentes, no tiene fiebre, después de que en la tarde de ayer, martes, su temperatura alcanzara los 38 grados.