Catacumbas de París
Una cripta dentro de las catacumbas de París. WIKIPEDIA/MykReeve

París es una de las ciudades más visitadas del mundo. La ciudad de la luz recibe cada año a millones de turistas interesados en recorrer sus barrios, sus museos, sus monumentos o su río, el Sena. Los hay que vienen con propósitos turísticos pero más oscuros. En las profundidades de las calles de la capital francesa se encuentra uno de los lugares más macabros del mundo, las Catacumbas de París.

Se trata de una red de túneles de más 300 kilómetros que albergan los restos de millones de personas de distintas épocas. En un principio, las catacumbas se crearon para cubrir el excedente de restos humanos de los cementerios de París y así evitar las enfermedades y epidemias que se estaban propagando a los habitante próximos a estos cementerios.

6 millones de cadáveres fueron depositados en estos túnelesSe tardó aproximadamente 15 meses en trasladar todos los huesos, actividad que se realizaba de noche, a través de carruajes que cruzaban toda la ciudad. Finalmente, 6 millones de cadáveres fueron depositados en estos túneles. Lo curioso y lo tétrico de las Catacumbas de París, es que todas sus paredes están formadas por toneladas de huesos y de calaveras humanas apiladas a la perfección.

De los más de 300 kilómetros de estas catacumbas sólo kilómetro y medio están abiertos al público. Y es que, en su día, las autoridades parisinas descubrieron que en el interior de las catacumbas se practicaban rituales siniestros, como misas negras o rituales satánicos que acabaron con la vida de muchas personas. Por ello se prohibió el libre acceso a estos túneles.

Además, es fácil perderse a pesar de que los pasillos muestran placas para identificar bajo qué calle se encuentra el visitante. Así que desde 1955 se considera ilegal toda visita sin escolta oficial. Esta visita autorizada solamente comprende las minas del 14º municipio –existen minas en el 5º, 6º, 12º, 13º, 15º y 16º–. Sin embargo, hay entradas secretas a lo largo de París, a través de las alcantarillas o el metro.

Pero esto no es todo, en la actualidad son muchos los visitantes que han afirmado sentir presencias extrañas, sensación de que estaban siendo seguidos y tocados o, incluso, otros aseguran haber visto sombras y espectros en las profundidades de las filas de cadáveres. En cambio, otros muchos, claro, no han notado nada extraño; después de todo, sólo son huesos.