P. R. C., de 48 años y madre de tres hijos, fue asistida en el hospital San Sebastián de Écija (provincia de Sevilla) en numerosas ocasiones, «sin que nadie le hiciera las pruebas oportunas que hubieran detectado su cáncer». Así lo aseguran sus familiares, que ya han demandado a la Administración andaluza por «diagnóstico tardío». Reclaman al hospital 200.000 euros.

La familia de la fallecida, está pendiente de que los tribunales resuelvan su petición de indemnización "por un imperdonable retraso de la administración sanitaria" ya que "no se le detectó a tiempo una grave enfermedad que le ocasionó la muerte en octubre de 2003".

Ahora, en febrero de 2005, el SAS "cree que está viva y la citan", denunció el portavoz familiar a través de una nota. A pesar de los síntomas evidentes de grave malestar tanto físico como psicológico que presentaba, "ningún facultativo accedió a practicarle las pruebas médicas precisas que hubieran detectado el grave cáncer que padecía y evitado el fallecimiento de la paciente".

Una vez le fue diagnosticado el cáncer, se llegó a la conclusión por parte de la comisión de tumores del Hospital de la Merced de Osuna (Sevilla) que el caso se encontraba fuera de toda posibilidad de tratamiento quirúrgico o quimioterápico, siendo tan sólo subsidiario de tratamiento paliativo.