Esta ordenanza, que se aprobó en 2001, no llegó a ponerse en práctica al interponerse los recursos, por lo que ahora, una vez desestimados, el Ayuntamiento tiene vía libre para hacer uso de ella, según explicó la concejala de Esquerra Unida, María Victoria González.

Esto significa, destacó la edil, que el Ayuntamiento podrá regular dónde y cómo se realiza la instalación y, en el caso de conceder la licencia de actividad, ésta será exclusivamente para dos años.

En situación ilegal
En estos momentos, el Consistorio tiene sobre la mesa 261 peticiones de las compañías para colocar antenas de este tipo en distintos puntos de la ciudad, aunque «algunas» de ellas ya están instaladas. Según la concejal, todas las antenas de la ciudad presentan una situación de «ilegalidad», puesto que, desde que se aprobó la ordenanza en 2001 no se ha revisado ninguna licencia y expiran en dos años. El concejal de Urbanismo, Jorge Bellver, matizó que el Ayuntamiento es quien impulsó esa norma y que la cumple.

Esa ordenanza prohibe la colocación de antenas en entornos que sean bienes de interés cultural o de relevancia local, así como en espacios naturales protegidos. Además, no se podrán poner las antenas a menos de 100 metros de colegios, centros de salud y demás puntos sensibles.