La economía española terminó 2004 como en los últimos ejercicios: avance de la demanda interna (consumo e inversión), aportación negativa del sector exterior y fuerte creación de empleo.

El año pasado se cerró con un ligero repunte de la actividad y, aunque la demanda interna se desaceleró levemente en el cuarto trimestre (pese a incrementarse en un 4,4%), la mejora del turismo y una cierta reducción del crecimiento de las importaciones permitieron moderar la contribución negativa de la demanda externa (importaciones menos exportaciones). 

El Banco de España indica que, a pesar de la fortaleza económica del país, se ha producido cierta desaceleración, debido al giro en el tono de la política económica y al encarecimiento del petróleo.