El embarazo ha dejado de ser un problema de ellas, o al menos eso es lo que subyace en un estudio realizado por la universidad londinense de St George's que parece haber elevado al máximo exponente el dicho popular de "todo se pega".

Según publica el estudio en cuestión, los hombres cuyas parejas están embarazadas pueden experimentar también síntomas del embarazo, tal y como publica la BBC.

Gran parte de los 282 varones que han participado en este estudio sufrieron calambres, náuseas, dolores de espalda e incluso inflamación de estómago, experimentando un fenómeno llamado síndrome de Couvade.

Los síntomas desaparecieron en todos los casos cuando nacieron los bebés
Aunque algunos expertos culpan a la ansiedad de la aparición de estos síntomas, pero lo cierto es que no hay ninguna explicación que justifique su existencia en el organismo masculino.

Los responsables del estudio se encargaron de analizar a "futuros papás" de entre 19 y 55 años y descubrieron que vivían estados de ánimo cambiante, antojos, fatiga, depresión, vahídos, dolores dentales e insomnio.

En algunos casos, más extremos, sufrieron una inflamación estomacal que simulaba el embarazo también en ellos.

Los médicos analizaron a once de los pacientes para encontrar alguna causa física que explicara su condición, aunque de modo infructuoso.

Lo cierto es que los síntomas desaparecieron en todos los casos cuando nacieron los bebés, aunque algunos vieron como se diluían tras la primera etapa del embarazo de sus parejas.

Otros, sin embargo, tuvieron que convivir con ellos hasta que sus esposas dieron a luz.

Gran armonía

"Estos hombres tenían tanta armonía con sus parejas que comenzaron a sentir los mismos síntomas", según explicaba Arthur Brennan, el decano de la universidad londinense que encabezó el estudio.

Tenían tanta armonía con sus parejas que comenzaron a sentir los mismos síntomas

Uno de los participantes reconoció que tenía hambre continuamente y que se "levantaba de madrugada" para preparase "algo de comer".

Otro de los hombres afirmó que durante el parto de su esposa los dolores estomacales que él sufrió fueron mayores que los de la parturienta.

"Sentía que me dolía más que a ella", aseveraba, porque "sus contracciones eran intensas, pero ella no podía empujar y mi dolor de estómago se intensificaba".

"Algunos lo interpretan como ganas de llamar la atención, pero se trata de síntomas involuntarios", según afirmaba el doctor Brennan.

"A veces los hombres no tienen idea de lo que les pasa", concluye.