Pablo Picasso
El pintor Pablo Picasso, en su estudio, retratado por el mítico Robert Capa. ARCHIVO

Pablo Picasso no era famoso por su calidad de gurmé y bebedor. Sin embargo, viajó por Europa, expuso en Estados Unidos y pudo probar alguno de los platos tradicionales de cada región. Aquí recorremos la vida del pintor a través de la tradición culinaria.

Nació en Málaga, ciudad de gazpachuelos, pescaíto frito y sobre todo de boquerones. Con apenas una década de edad se mudó junto a sus familia a A Coruña. Allí tomaría mejillones de sus rías, los mejores, o pulpos cocidos con patata y pimentón, un arte que solo las verdaderas pulpeiras conocen.

Entrado en la adolescencia llegó a Barcelona. Allí pudo probar sus recetas de mar y montaña, la más popular la de albóndigas con sepia, y alguno de los cavas que ya entonces se elaboraban en la región.

En 1904 se traslada a París, cuna de la alta cocina francesa, donde se han reunido los grandes restauradores galos consiguiendo una verdadera revolución gastronómica. Picasso, que no era lo que se dice un amante del comer y la comida, disfrutaría de sus pequeñas creperías, baratas y con todo tipo de ingredientes dulces y salados.

Picasso expuso muchas veces en Nueva York. En esos años de sus primeras visitas era una ciudad cervecera, con grandes fábricas esparcidas por el barrio de Brooklyn. También era lugar para tomar el pastrami, carne de ternera en salmuera que introdujeron los emigrantes judíos.

Sus cuadros también llegaron a Londres, ciudad ahora de mezcolanza culinaria dadas sus comunidades étnicas, pero entonces popular por sus pasteles de carne y riñones o sus Yorkshire puddings, pequeñas tartaletas de hojaldre que, más que un plato en sí mismo, sirven como acompañante de otras recetas.

Llegó la Guerra, y con ella el exilio casi permanente del pintor. En Royan, cerca de Burdeos, tal vez disfrutara de sus productos marinos como las anguilas, las lampreas o las ostras, que ahora se cultivan y se cocinan al horno con pequeñas lascas de foie-gras.

Años después se muda a Villauris, un municipio cercano a Cannes. La Provenza es el lugar donde comenzó a prepararse la bullabesa –un guiso de pescado con los descartes– y la ratatouille, muy parecida a nuestro pisto.

Fuente: Guía Repsol. Rutas, mapas, restaurantes … ¡Planifica con nosotros tu viaje!