Luz de candilejas
Las velas, decoración llena de simbolismo.
Antiguamente más funcionales que ornamentales, las velas se usan hoy en día para crear atmósferas agradables, como adorno en cenas y salones, por superstición, para dar buen olor a la casa y hasta para enamorar.

Las sombras en movimiento que producen son de un encanto casi místico. Siempre han tenido un halo especial por su simbología y tradición.

Hay velas de todas las formas y colores. Las triangulares representan el equilibrio y el universo, mientras que las redondas son signo de perfección. Los colores también tienen su significado.

Se pueden colocar solas o en portavelas y candelabros. La última tendencia son los de acero con formas limpias y sin muchos ornamentos. El candelabro más famoso es el de siete brazos, un símbolo del judaísmo.

Mística. El taoísmo dice que todo se divide en yin y yang, contrarios que dan equilibrio a la existencia. El blanco y el negro son dos partes complementarias.

Originales. Unas vasijas con forma de flores multicolores tienen varias funciones: sirven para rellenar con flores secas olorosas que perfumen toda la estancia, para colocar pequeñas velas o simplemente de adorno. El plástico hace de ellas un elemento muy duradero.

Clásica. Las velas siempre han tenido una fuerte carga simbólica. El color rojo indica pasión, amor, energía, fertilidad, vitalidad, fuerza, coraje y poder.

Sencillas. Si se trata de sorprender, hay que hacerlo con gusto. Por ejemplo, a través de la sencillez de unos portavelas, con agujeritos por donde se ve la incandescencia de la llama. Los pequeños detalles son los que crean ambientes sin casi ser percibidos, una velita en cualquier rincón del hogar puede cambiarlo todo.

Espacial. Como recién llegadas de la Luna, unas velas con metal, cristal y cera parecen objetos tecnológicos. Más tradicionales, las velas pequeñas en el suelo, en la bañera o en una mesa aportan romanticismo a la decoración.

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