Contaminación en Madrid
Imagen de un ciclista con una mascarilla circulando por las calles de Madrid. Emilio Naranjo / EFE

El límite europeo para una atmósfera saludable es de una media de 25 microgramos de partículas por metro cúbico. Teóricamente garantiza nuestra seguridad. Pero no. Resulta que esa limitación es demasiado amplia como para evitar la exposición de los ciudadanos a partículas perjudiciales procedentes del tráfico o el humo en zonas industriales.

Lo señala un estudio holandés que publica la revista The Lancet. La investigación ha mostrado que los límites de contaminación ambiental permitidos por la Unión Europea pueden ser insuficientes para proteger la salud y evitar muertes prematuras.

Hay efectos adversos para la salud incluso en concentraciones por debajo del límiteDe acuerdo con la investigación, el límite europeo para una atmósfera saludable –una media de 25 microgramos de partículas por metro cúbico– es demasiado amplio para evitar la exposición de los ciudadanos a partículas perjudiciales procedentes del tráfico o el humo en zonas industriales.

Los investigadores –encabezados por Rob Beelen, de la Universidad de Utrecht, en Holanda– calcularon que por cada cinco microgramos por metro cúbico de partículas adicionales de exposición al año el riesgo de morir por causas naturales aumenta un 7%. "Esa diferencia de cinco microgramos se encuentra entre un lugar en una carretera transitada y otro en una zona no influida por el tráfico", explica Beelen.

"Nuestros hallazgos demuestran que hay efectos adversos para la salud incluso en concentraciones por debajo del valor límite medio anual para la calidad del aire de la UE, de 25 microgramos por metro cúbico", advierte. Beelen cree que sería recomendable aplicar los límites propuestos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuyo umbral máximo para la calidad del aire es de 10 microgramos de partículas por metro cúbico, y señala que "se conseguirían significativos beneficios para la salud si se aspirara a ese objetivo".

El límite en la UE es de 25 microgramos por metro cúbico y la OMS propone un máximo de 10Para llegar a estas conclusiones, los científicos analizaron datos obtenidos de 22 estudios entre 367.251 personas. Vincularon datos medios anuales de concentraciones nocivas en la atmósfera con zonas geográficas concretas para calcular el grado de exposición a la contaminación.

Se tuvieron en cuenta, entre otras cosas, la densidad del tráfico en la calle más cercana y todo el tráfico existente en carreteras a 100 metros a la redonda de los domicilios. De los participantes, 29.076 murieron por causas naturales durante un periodo de seguimiento de 13,9 años.

Los científicos concluyeron que la exposición a largo plazo a partículas finas con un diámetro de menos de 2,5 micrometros (PM2,5) supone un grave riesgo para la salud, incluso en concentraciones muy inferiores a las permitidas por la Unión Europea.

La asociación entre una exposición prolongada a PM2,5 y la muerte prematura se mantenía incluso tras tener en cuenta otros factores como el tabaco, el estatus socioeconómico, la actividad física, la educación y el índice de masa corporal, según los autores.

Los investigadores constataron, por otra parte, que esas partículas se asociaban más a una mortalidad excesiva en el caso de los hombres que de las mujeres.