Duelfer, director del Grupo de Investigación en Irak, ha señalado en un anexo al informe que presentó en octubre del año pasado, que la búsqueda ha llegado a los límites posibles. "Después de más de 18 meses, la investigación de las armas y el interrogatorio de los detenidos vinculados a esos arsenales han quedado agotados".

Esta conclusión ha determinado que deberían ser puestas en libertad las personas detenidas por una presunta vinculación con esas armas. Por otra parte, Duelfer ha añadido que no se había llegado a ninguna conclusión definitiva acerca de las investigaciones sobre la posibilidad de que Irak hubiese trasladado a Siria material vinculado con las armas de destrucción masiva.


Pero el inspector de la CIA confirmó que no existía ninguna información, aportada durante los interrogatorios a los expertos iraquíes, que respaldara esa posibilidad. En el informe se indica, por otra parte, que es posible que las fuerzas militares en Irak encuentren pequeños cantidades de armas químicas degradadas, perdidas o destruidas de manera deficiente antes de la Guerra del Golfo de 1991.

Y añade que en manos de insurgentes "el uso de una sola de esas armas químicas defectuosas probablemente causaría más terror que muertes en comparación con los explosivos convencionales".