Tabaco
Un hombre fuma en una calle en Hanoi (Vietnam). LUONG THAI LINH / EFE

La piel de los fumadores envejece ligeramente más rápido; además, los fumadores tienen más arrugas en la cara que los no fumadores. Era un aserto científico que ahora han confirmado científicos del Case Western Reserve University y la University Hospitals en Cleveland (Estados Unidos) en un estudio con hermanos gemelos, cuyos resultados publica la revista Plastic and Reconstructive Surgery.

Para el trabajo se utilizaron fotos de 79 hermanos gemelos entre los que había 45 en los que sólo uno de ellos era fumador. Las fotos fueron tomadas en un festival de gemelos celebrado en Ohio, y posteriormente se les mostraron a tres expertos que hicieron de jurado y debían analizar las arrugas faciales en función de la edad de los participantes, que de media estaba en torno a los 40 años. Además, tres cuartas partes eran mujeres.

El uso de protector solar para la piel, el alcohol y el estrés también son factores de envejecimiento El jurado, que no sabía cuál de los gemelos fumaba, dijo que el fumador parecía mayor en el 57% de los casos. En aquellos casos en que ambos fumaban, se decantaron por aquellos que llevaban más tiempo consumiendo tabaco.

Aunque se sabe que los fumadores suelen tener más arrugas y otros signos de envejecimiento, en el caso de los gemelos las diferencias suelen ser pequeñas.

Así, teniendo en cuenta una escala de 0 a 3 en la que 0 significa que no hay arrugas y 3 que éstas son severas, su presencia en los párpados superiores se clasificó con un 1,56 en los fumadores y con un 1,51 en los no fumadores. En el caso de las arrugas en el cuello, la diferencia también fue mínima, 1 frente a 0,93 de media, mientras que en las patas de gallo o las arrugas en la frente eran las mismas.

Otros factores relacionados con el envejecimiento como el uso de protector solar para la piel, el consumo de alcohol y el estrés en el trabajo también eran similares entre gemelos fumadores y no fumadores.

En lo que respecta a las 34 parejas de gemelos restantes, en las que ambos fumaban, se vio que aquellos que habían fumado durante más años tenían bolsas más pronunciadas bajo los ojos y más arrugas alrededor de los labios.

Los investigadores no han tenido en cuenta el número de cigarrillos fumados al día y, aunque el peso fue similar entre fumadores y no fumadores, reconocen que no pueden precisar si las diferencias en la distribución de la grasa afecta la apariencia facial.