En ella, el Consistorio dice que, cuando un cliente les solicite que le pidan un taxi por teléfono, deberán negarse si existe una parada de taxis a menos de 100 metros del hotel. Sólo podrán hacerlo (llamar) si la parada en cuestión está en ese momento vacía. Corresponderá al hotel disponer de un conserje que se acerque cada vez a la parada a comprobarlo. Lo que no explica esta ordenanza del Instituto del Taxi es cómo contrarrestará el Ayuntamiento la mala imagen de la ciudad entre los visitantes de Sevilla, sobre todo de sus empleados de hotel, cuando les contesten aplicando la medida. Lo que es seguro es que los turistas se llevarán nuevo vocabulario a casa (muy sevillano) al contestar a los empleados con un sentido «será malaje».