Quienes ejercen la enseñanza se quejan de que la suya es una de las profesiones menos reconocidas por la sociedad; es decir, que va con el puesto el tener que aguantar críticas y la incomprensión. Pero ser profesor tiene también su parte buena: un horario razonable, estabilidad laboral (en el caso de los funcionarios) y la satisfacción de contribuir a la formación de los alumnos.

Tomar conciencia

«La docencia es una profesión de alta responsabilidad social y enorme repercusión; el docente debe ser consciente de que, ante sí, tiene personas que están creciendo», señala Aurora Campuzano, portavoz del Colegio de Doctores y Licenciados de Madrid. Esta experta en educación señala que, además de un amplio bagaje cultural, quien quiera impartir clases necesita bastante fuerza psicológica. 

El primer requisito para ser docente de educación secundaria y bachillerato es ser licenciado o arquitecto; para serlo de formación profesional, también sirven algunas licenciaturas. El siguiente paso depende de la vía de acceso a la profesión que se elija; en el caso de la educación pública, habrá que afrontar una oposición; para trabajar en centros privados o concertados, un proceso de selección que depende de cada empresa.

Además, el CAP

En ambos casos, hay que hacer el Curso de Aptitud Pedagógica (CAP), que aborda cuestiones didácticas y que imparten las universidades, dura un año y suele hacerse a distancia. A su término es preciso presentar una memoria.

* Más información en el Colegio de Doctores y Licenciados:  www.cdlcat.es y 933 170 428 (Barcelona) / www.cdlmadrid.es y 914 471 400 (Madrid).

Bolsas colegiales

Los profesores de centros privados y concertados deben colegiarse, en su provincia, si quieren dar clase; aunque bastantes funcionarios también lo hacen para aprovechar los servicios que dan los colegios. Algunos como el de Madrid y Barcelona ofrecen cursos de formación, asesoría y agencias de colocación. El de Barcelona, por ejemplo, gestionó el pasado año 150 ofertas de empleo, mientras que al de  Madrid llegaron 190 solicitudes para docentes.

Mejor en la pública

La oposición es difícil, puesto que entra toda la legislación educativa y a eso hay que sumarle los temarios específicos, según la especialidad de que se trate; también hay que presentar una memoria y defenderla en público. Pero convertirse en profesor del sistema público de enseñanza compensa este esfuerzo: se trabajan unas 850 horas al año frente a las 1.150 de los centros privados y concertados, y el sueldo es mayor; además, se pueden lograr subidas cada seis años, mientras que en la privada no. En la última oferta pública de empleo para secundaria y bachillerato, se convocaron 2.168 plazas para toda España.