Los dos acusados y tres menores más propinaron patadas y puñetazos a las víctimas porque iban cogidos de la mano al grito de que querían «acabar con su raza» y «exterminarlos del planeta», entre otros insultos. Una de las dos víctimas tuvo que ser ingresada en la UCI, donde permaneció durante varias semanas temiéndose incluso por su vida. La acusación pública reclama también que los detenidos paguen 5.500 euros al herido.