Ex combatientes antifascistas, 10.000 supervivientes de la represión nazi (entre ellos, Simone Veil, ex ministra de Sanidad de Francia) y 50 mandatarios de 38 países –entre ellos, los presidentes de Alemania y Rusia, y el ucraniano Víctor Yúschenko, cuyo padre estuvo preso en Auschwitz– se reunieron para hacer una llamada a la memoria histórica y al compromiso con la lucha por los derechos humanos y la paz, «los únicos caminos para evitar que la barbarie vuelva a repetirse».

«Los rusos y los polacos eran tratados por los nazis como seres inferiores, pero los judíos de cualquier país de Europa eran tratados como bichos que había que exterminar», recordó ayer el ministro de Cultura polaco, Waldemar Dabrowski, al inicio del acto. La gran mayoría de los muertos en las cámaras de gas de Auschwitz fueron judíos, pero también se asesinaron a miles de gitanos, homosexuales, discapacitados... Cuando el Ejército Rojo liberó el campo se encontraron con 7.000 famélicos supervivientes, casi todos niños.

El Congreso español celebró ayer un acto de homenaje y recuerdo a las víctimas.