Bebé en el coche
Un bebé, en el asiento trasero de un automóvil. FLICKR/Chris and Kris

Los niños de hasta 4 años son las principales víctimas de los casos de golpes de calor, que tan probables son en verano y más con una ola de calor como la presente. Alrededor del 54% de los padres han dejado alguna vez a sus hijos dentro del coche mientras hacen un recado, mientras que el 46% simplemente se han olvidado de que el menor se ha quedado en el coche.

Esta situación es la causa más frecuente de golpe de calor entre los menores, que puede provocar incluso la muerte. Puesto que la temperatura corporal del niño asciende de 3 a 5 veces más rápido que en el adulto debido a una menor reserva de agua, son los más pequeños, de entre 0 y 4 años, las principales víctimas de los casos de hipertermia.

Dejar las ventanillas abiertas total o parcialmente tampoco es seguroComo explica la Asociación Española de Pediatría (AEP), un golpe de calor es un trastorno grave consecuencia del aumento de la temperatura corporal que suele ocurrir en menos de 20 minutos, y que puede llegar a provocar la muerte en dos horas.

Los expertos aseguran que durante los meses de verano la temperatura en el interior del coche puede subir de 10 a 15 grados en menos de un cuarto de hora. Dejar las ventanillas abiertas total o parcialmente tampoco es seguro, ya que el aire no consigue reducir ese ritmo de aumento de temperatura.

Según el doctor Jordi Pou, coordinador del Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones de la AEP, "el aparato respiratorio de los niños, que aún se encuentra en desarrollo, los hace más vulnerables al agotamiento por calor. Si esto se prolonga y los líquidos del organismo del niño no se reponen, se produce el "golpe de calor" que es la forma más severa de daño ocasionado por altas temperaturas y que pone en peligro inminente la vida del niño, lo que constituye una emergencia real".

Cómo actuar con un niño ante un golpe de calor

Entre las principales recomendaciones, los expertos recomiendan que si el golpe de calor es grave, se debe llevar al niño a un lugar fresco y ventilado, quitarle la ropa y ofrecerle una solución de rehidratación oral, que se puede adquirir en una farmacia.

Con un paño húmedo conviene refrescar su cuerpo, y en especial su nuca y sus muñecas. También es aconsejable elevar un poco los pies del suelo y abanicarle con el objeto de facilitar la transpiración. Aunque tu bebé mejore, es aconsejable llevarlo a urgencias para que el médico señale un diagnóstico más preciso.