Sujetador
Una modelo de lencería muestra un sujetador. EFE

Es un básico de la indumentaria femenina. Durante años, las mujeres han aprendido las virtudes de un buen sostén con el fin de sacar el máximo provecho de sus activos y desafiar así la fuerza de la gravedad.

Los pechos no obtienen ningún beneficio al denegarse la gravedadBello o no, el sujetador es una prenda imprescindible para las mujeres, un "artefacto" de indiscutible utilidad. ¿O no? Podría ser que no. Un estudio realizado por científicos franceses ha desvelado que los senos no obtienen ningún beneficio de la ropa interior y que las mujeres harían mejor si no lo usaran.

Durante 15 años, el profesor Jean-Denis Rouillon, de la Universidad de Besançon (Francia), ha estudiado la anatomía de 330 mujeres, antes de concluir que los sujetadores son una "falsa necesidad".

La investigación francesa encontró que los senos eran más firmes y se hundieron menos en las mujeres estudiadas que no llevaban sujetador. Se encontró una diferencia de 7mm en la altura del busto comparando con las que sí llevaban.

A la luz de los datos, Rouillon, un científico dedicado desde hace años al estudio del deporte, asegura que "médicamente, fisiológicamente y anatómicamente, los pechos no obtienen ningún beneficio al denegarse la gravedad".  

A algunas de las mujeres, desde que dejaron de usar sostén les dolía menos las espaldaEl investigador, que ha estado trabajando en este tema desde 1997, sugiere que los pechos se convierten en "dependientes" de un apoyo de lencería una vez que las mujeres comienzan a usarlo, lo que significa que los músculos de soporte se están infrautilizando y, por tanto, se degradan con más rapidez.

Es más, algunas de las mujeres que participaron en el experimento, realizado en el Centro Hospitalario de Besançon, dijeron que al dejar de usar sostén –durante el tiempo de la investigación– habían reducido el dolor de espalda.

Los resultados han validado la hipótesis de que el sujetador es una "falsa necesidad", aunque Rouillon asegura que no va a aconsejar a las mujeres que han confiado en los sostenes durante años que ahora dejen de hacerlo.