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Los animales ayudan a los niños con autismo: consiguen fomentar sus conductas sociales

  • En presencia de los animales, los niños con autismo muestran más ganas de hablar, miran a la cara de otros y tienen más contacto físico.
  • Es más probable recibir propuestas de amistad cuando caminamos con un perro.
  • Este efecto de "lubricante social" de los animales puede ser particularmente importante en personas con discapacidad socioemocional.
Rodrigo, un niño autista, es acariciado por un león marino dentro de un programa experimental de terapia asistida con estos animales que se desarrolla en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno.
Rodrigo, un niño autista, es acariciado por un león marino dentro de un programa experimental de terapia asistida con estos animales que se desarrolla en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno.
Esteban Cobo / EFE

Interactuar con animales beneficia nuestra salud mental. En el caso de las personas con autismo ya se había observado y un nuevo estudio lo confirma. La presencia de un animal puede aumentar significativamente las conductas sociales positivas en los niños con trastornos del espectro autista (TEA).

Los autores –Marguerite E O'Haire y sus colegas de la Universidad de Queensland, (Australia)– compararon cómo niños de 5 a 13 años de edad con TEA interactuaban con los adultos y, por lo general, sus compañeros en la presencia de dos conejillos de indias frente a los juguetes.

Ocurrió que en presencia de los animales, estos menores mostraban más ganas de hablar, miraban a la cara de otros y tenían más contacto físico. Estos niños con TEA también eran más receptivos a los avances sociales de sus pares en presencia de los animales de lo que eran cuando jugaron con juguetes.

La presencia de animales aumentaba además los casos en los que estos menores sonreían y reían, reducía su gesto de ceño fruncido, gemidos y lloros, comportamientos en los niños con autismo que se producían más cuando estaban con juguetes.

Estudios previos han demostrado que las personas tienen más probabilidades de recibir propuestas de amistad de desconocidos cuando caminan con un perro que cuando pasean solas y efectos similares se han observado en personas que poseen pequeños animales como conejos o tortugas.

Los autores, cuyo estudio publica la revista Plos One, sugieren que este efecto de "lubricante social" de los animales en las interacciones sociales humanas puede ser particularmente importante para aquellas con discapacidad socioemocional.

Según los investigadores, la capacidad de un animal para ayudar a los niños con TEA a conectar a los adultos puede ayudar a fomentar interacciones con terapeutas, profesores u otros adultos.

Cinco preguntas sobre el autismo

¿Qué es el autismo? No es una enfermedad. Se trata de un trastorno del desarrollo infantil que en cada persona se manifiesta de una forma diferente por lo que no hay que generalizar.

¿Cuáles son sus rasgos más comunes? Dificultades en el lenguaje y la incomunicación, pero no incapacidad, dificultades para comprender y establecer relaciones sociales y comportamientos que se repiten e intereses por no demasiadas cosas. Con los apoyos adecuados, es posible ayudar a la persona a que los amplíe.

¿Quién tiene autismo? Uno de cada 150 niños en edad escolar presenta algún trastorno del espectro autista, afectando más a hombres que a mujeres.

¿Cuáles son las causas? El autismo es consecuencia de alteraciones en las funciones o estructuras del cerebro de la persona que lo tiene y está considerado un trastorno neurológico y psiquiátrico de origen genético.

¿Cómo se puede ayudar a las personas con autismo? Se puede mejorar su calidad de vida con un diagnóstico temprano; una educación e intervención especializadas, y con los recursos sociales y comunitarios que necesiten para participar en la sociedad.

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