Los potitos industriales para bebés pasan el examen

  • Tienen un valor nutricional similar al de los caseros.
  • Según un estudio del Hospital La Fe de Valencia y la Universidad de Murcia.
  • Concluye que no existen divergencias importantes entre ambos productos.
Una madre dando de comer potitos a su bebé.
Una madre dando de comer potitos a su bebé.
GTRES

Los potitos constituyen una alimentación complementaria a la lactancia, que se introduce a partir del cuarto o sexto mes del niño, con el objeto de completar el aporte de energía y nutrientes que requiere el bebé.

Además, estas papillas ayudan a que el niño descubra nuevos sabores y aprenda a masticar y tragar. Cumplen su función, porque facilitan la administración rápida y cómoda de alimentos nutritivamente interesantes para el bebé.

A la hora de elegir entre potitos caseros o industriales puede ayudarnos el estudio realizado por el Hospital La Fe de Valencia y la Universidad de Murcia. Su conclusión es que los industriales y los caseros contienen un valor nutricional semejante.

La investigación ha analizado las posibles diferencias entre los potitos industriales y los purés caseros utilizados para la alimentación infantil, que concluye que no existen divergencias importantes entre ambos productos.

Proteínas, sodio y grasas

Respecto a las diferencias proteicas detectadas, el informe sostiene que dependen de la variedad cárnica empleada o a la cantidad añadida a la fórmula. En el sodio, los investigadores explican que depende de la formulación y de la cantidad de sal añadida, por lo que en el caso de los purés caseros se corre el riesgo de sobrepasar las concentraciones de sodio recomendadas ya que en la mayor parte de las ocasiones se añade sal "a ojo" o dependiendo del gusto de los padres.

En cuanto al contenido en grasas, las cantidades encontradas tanto en los potitos industriales como en los purés caseros es muy similar, aunque algunas marcas refuerzan el contenido en ácido linoleico y linolénico con la incorporación de aceites de semillas.

Los investigadores recuerdan que en el periodo comprendido entre los cuatro y los seis meses de vida del niño se produce su maduración digestiva, renal y del sistema inmunitario y el hecho de ofrecerles papillas muy dulces o saladas pueden influir posteriormente en sus preferencias.

Desde los cinco o seis meses se debe comenzar a incluir en la dieta del menor alimentos ácidos de forma progresiva.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento