Pero si tengo que elegir seis. «En el de tu preferencia». Y en la ventanilla única. «Sí». ¿Y qué ventanilla me corresponde a mí? «La de Centro». Zona Centro, ¡pero si abarca más de media ciudad! Bueno, así tengo más colegios para elegir. «No, tienes que optar por el más cercano a tu casa». Pues tengo unos amigos que quieren coger uno cerca del trabajo. «Allá ellos». Y entonces, una vez elegidos los seis colegios (madre mía, pero si no conozco ni uno), voy a la ventanilla falsa o al cole con la documentación del crío. Igual me piden hasta la fe de vida. ¿Eso dónde se pide, en el Vaticano? «No, hombre, no, como mucho, en el Arzobispado». ¡Ah!, eso ya es otra cosa. Bueno, y al final de todo este follón, se supone que el enano tendrá colegio. «Tampoco es seguro». O sea, que es cuestión de fe. De fe de vida.