Fermoselle
Una vista general del casco urbano de Fermoselle. WIKIPEDIA/Antramir

La localidad zamorana de Fermoselle es conocida por su tipismo y por las impresionantes vistas que ofrece del río Duero y de todo su cauce. Pero no es el agua lo que corre por sus venas, sino el vino de sus más de mil bodegas subterráneas, comunicadas entre sí.

La población hunde sus raíces en la comarca de Sayago Desde Fermoselle se distingue con nitidez la frontera con Portugal, aunque la población hunde sus raíces, sin dudar, en el paisaje único de la comarca de Sayago. Esta parte de Zamora es uno de aquellos territorios donde parece que el tiempo ha pasado de largo, preservando la vida tradicional y los paisajes.

Estar literalmente en el interior del Parque Natural de Arribes del Duero ha contribuido a que, en los últimos años, la zona y sus atractivos se redescubran. Es un lugar que invita al paseo sin prisas y a descubrir que la vida hay que saborearla sorbo a sorbo.

Arquitectura medieval y bodegas bajo tierra

El gran escritor y filósofo Miguel de Unamuno dijo de Fermoselle: "Es un pueblecito cuyas casas parecen sembradas a voleo entre peñascales, a los que se agarran para no caer". Y, efectivamente, sus calles de granito blanco trepan con dificultad sobre el desnivel en el que se asientan. Muchas viviendas aprovechan la base de roca para utilizarla como cimientos, disponiéndose muy juntas y formando pasos estrechos, como en la calle La Nogal, en la que también abundan las bodegas. El conjunto estaba rodeado de murallas en la época medieval, pero hoy solo queda en pie una puerta, a la que llaman El Arco.

Fermoselle ha sido declarado conjunto histórico-artísticoDentro del pueblo, también son interesantes la iglesia románica de Nuestra Señora de la Asunción, que guarda un Cristo articulado del siglo XVII, y el templo románico del siglo XII de Santa Colomba, en la parte alta de la villa. Por todos sus valores, Fermoselle ha sido declarado conjunto histórico-artístico.

Desde Fermoselle, se contempla sin problemas el paso del río Tormes, en particular si nos encaramamos al mirador de Torojón o Torrejón. El hito se encuentra en la parte más alta del pueblo y está formado por diversos peñones, desde donde se divisa todo el casco antiguo y los campos circundantes.

Después de contemplar el lugar desde arriba, llega la hora de perderse en sus entrañas. Como Fermoselle creció sobre la roca, las bodegas de las casas se labraron en la misma. Hoy hay cerca de mil bodegas subterráneas y las más características se encuentran en la calle Requejo.

El vino y el Parque de los Arribes del Duero

Ya que hablamos de bodegas, conviene saber que esta tierra produce una variedad de uva denominada Juan García. Su origen es francés y hay que buscarlo en la Borgoña, de donde la trajo el noble Edmundo de Borgoña. Este se casó con una de las hijas del rey de Galicia. Cerca de Fermoselle, se puede catar este vino en la bodega-hotel Unamuno, que se encuentra en el kilómetro 56 de la carretera Zamora-Fermoselle.

Esta tierra produce una variedad de uva denominada Juan GarcíaMás allá de los placeres del paladar, esta zona llena de ríos que es el Parque Natural de Arribes del Duero ofrece la posibilidad de realizar bonitas excursiones. Partiendo del mismo Fermoselle por un sendero bien señalizado y en continuo descenso, se llega a la bifurcación del Camino del Penao.

A pesar del nombre, la pista brinda espléndidas perspectivas, antes de dar con la ermita de Santa Cruz, en la que hay elementos romanos y visigodos. El santuario congrega en romería a los fermosellanos una vez al año.

Sugerencias gastronómicas

La cocina de Fermoselle es la típica de Castilla y León aunque con algunos toques distintivos, entre los que no falta el aceite local, elaborado con oliva manzanilla. El cabrito asado o las simples costillas a la parrilla se rocían luego con ajilimójili, una mezcla de vinagre, aceite, orégano, ajo y guindilla.

También se toma el hornazo, un tipo de empanada de harina sin levadura, cargada de todo lo que podamos imaginar: chorizo, tocino, huevo… Podemos catar estos platos en la misma población, en la posada Doña Urraca (c/ Requejo 272, tel.: 980 613 473 y 679 995 601). A 11 km, y ya en terreno portugués, Gabriela es una buena alternativa (Largo da Igreja 27, Sendim, tel.: 273 739 180).