Iglesia de la Magdalena, en Olivenza
Exterior de la Iglesia de la Magdalena, en Olivenza. WIKIPEDIA/Jsobral

La Iglesia de la Magdalena, en Olivenza (Extremadura) ha sigo el ganador de "El Mejor Rincón de España 2012" de la Guía Repsol tras los votos realizados por los viajeros desde el pasado 4 de julio.

La Iglesia de Olivenza venció en la votación final a la Laguna de la Gitana, en Cuenca (Castilla-La Mancha). Hasta semifinales llegaron el Mirador del Cañón del Ebro (Castilla y León) y el Forau de Aiguallut (Aragón).

Hasta la final llegó la Laguna de la Gitana, en CuencaComo explica la Guía Repsol, la Iglesia de La Magdalena ha logrado el galardón por la belleza de sus columnas, por la luz espectacular que la invade cada mediodía, porque la historia la ha convertido en un lugar muy especial y sobre todo, porque los internautas lo han decidido así.

Hay una hora mágica, hacia el mediodía, en que los haces multicolores de las vidrieras dan de lleno en las columnas entorchadas de este templo y es como si el duro granito ardiera y se retorciese en la visión de un santo proclive a los éxtasis. Una columna entorchada, para el que sabe mirar, es mucho más que un fuste contorneado en espiral. Es el indicio (como los motivos decorativos marineros, típicos también del estilo manuelino) de que esta iglesia fue levantada por portugueses, lo cual a su vez es señal de que Olivenza fue alguna vez lusa.

Una columna entorchada nos cuenta como Olivença pasó a ser OlivenzaOlivenza fue Olivença hasta 1801, en que cambió la suave cedilla por la zeta al pasar de manos portuguesas a españolas. La culpa fue de Napoleón, que obligó a Carlos IV a declarar la guerra a Portugal para echar de sus puertos a los barcos ingleses.

Al final de aquella contienda en la que no le iba nada, España se quedó con Olivenza. Y Portugal, con la sensación de que esta hermosa villa le fue arrebatada en una guerra de otros, de ahí que aún haya lusos que la reclaman con vehemencia. Todo esto nos dice una columna entorchada.

Monumentos y azulejos portugueses

Han pasado dos siglos largos, y Olivenza sigue conservando la cara y la dulzura de cuando era lusa. El alcázar medieval, ceñido por un foso inundable –caso único en Extremadura–, posee una torre de 37 metros a la que puede subirse caracoleando por 17 rampas para desde su azotea tratar de intuir la ciudadela que el rey portugués don Dionís erigió a principios del siglo XIV y de la que sólo quedan en pie dos puertas, la de Alconchel y la de los Ángeles, absorbidas ambas por el casar de la villa.

Olivenza sigue conservando la cara y la dulzura de cuando era lusaOtra cosa bien curiosa de ver es la azulejería portuguesa de la capilla de la Casa de la Misericordia que está alicatada hasta el techo con escenas bíblicas llenas de ingenuos anacronismos. Y otra, el puente Ajuda, un coloso de 390 metros de longitud que fue construido en el siglo XVI sobre el Guadiana, a 12 kilómetros de la villa, y que en 1709, durante la guerra de Sucesión española, voló por los aires. Hoy, españoles y portugueses comparten estas ruinas y disfrutan de su paseo, del mirador y del merendero en total paz y armonía.

En este concurso, que ha tenido lugar a lo largo del verano, la Guía Repsol animó a descubrir 17 lugares absolutamente únicos por su paisaje, estética u originalidad dentro del territorio español y que representasen el ejemplo de ese lugar que pese a su cercanía aún está por conocer. Asimismo, los viajeros podían proponer espacios que les pareciesen merecedores de este galardón.