La zona del derrumbe del túnel del Carmel estuvo 70 días sin control de medidas de convergencia (la deformación del túnel que se produce debido a las presiones del subsuelo), según reconoció ayer Carles López, administrador de Eurogeotécnica. Una auditoría encargada por GISA denuncia además las «graves deficiencias» del proyecto original y el modificado, y señala que faltó un mayor control de la dirección de obra. Tampoco se hicieron «los sondeos imprescindibles» en la cola de maniobras. En el Carmel, las máquinas empezaron a tirar los edificios afectados.