La representante de la acusación pública quiso dejar claro que pretende que el proceso tenga condenas «ejemplarizantes» para que los miembros de bandas juveniles violentas se percaten que «es igual de culpable» el que mata que el encargado de vigilar. A pesar de todo, la fiscal insistió en que no es un proceso ni contra los grupos ni contra la inmigración (los seis acusados son latinoamericanos y supuestos miembros de bandas juveniles).

Los abogados de las defensas de los seis procesados insistieron en su inocencia, ya que, o bien no estaban en el lugar de los hechos, o bien no participaron.