Tiene 35 años, es de nacionalidad española y, aunque su identidad aún no ha sido difundida, se sabe que se hizo pasar por peregrino para llevar a Roma un cargamento de cocaína, que llevaba en una maleta cargada con imágenes y textos de santo. El falso peregrino, que intentó aprovecharse de la confusión que reina estos días en la capital italiana tras la muerte del Papa Juan Pablo II, no llegó a su destino.

La Policía lo detuvo en un puesto de control (uno de los numerosísimos que se han establecido en Roma para los funerales papales) al descubrir que de peregrino tenía bien poco y que sólo sentía devoción por el cargamento de droga que llevaba consigo.

¿‘Boy-scouts’ implicados?
La historia de este singular peregrinaje no se acaba aquí, ya que las autoridades italianas investigan si el falso peregrino pudo contar con la ayuda (o bien podría haberlos engañado para utilizarlos) de tres jóvenes boy-scouts de Barcelona, que habían viajado a Roma para homenajear al Papa.