Morirse en Alicante después de las dos de la tarde es caro y complicado, porque no hay entierros y la ley mortuoria obliga a que el cadáver permanezca sin inhumar o en el tanatorio 24 horas. La ausencia de este servicio municipal es un caso insólito en España. En la ciudad no hay enterramientos vespertinos desde hace más de 25 años.

Ahora, el Ayuntamiento acaba de prorrogar, por tercera vez consecutiva y de nuevo por dos años, la contrata de limpieza, enterramiento y mantenimiento parcial de los servicios funerarios a la firma Enrique Ortiz e Hijos, por 765.341 euros, tras vencer su oferta ante las presentadas por dos uniones de empresas (UTE)  de Valencia.

Pero ahora, por primera vez, el pliego de condiciones abre «la posibilidad de enterramientos por la tarde», según reveló ayer la concejal socialista Antonia Graells, «para exigir que se cumpla».
Ortiz mantiene una plantilla de 13 empleados en el cementerio, con horario laboral de 7.30 de la mañana a 14.30 de la tarde, que ahora podría llegar al ocaso.

La demanda de sepelios vespertinos es una «reivindicación desde hace mucho tiempo» de las familias, según Juan Carlos Ambrós, jefe de administración del tanatorio La Siempreviva, quien no entiende «que en todas partes entierren por las tardes, excepto aquí».

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Gastos de hotel y muchas misas

En Alicante hay, de media, 5,5 defunciones diarias y «las personas de fuera alucinan –comenta Ambrós– al saber que su ser querido no será sepultado hasta pasado mañana. Es una limitación increíble que supone gasto de hotel o cargas familiares y una paliza para quienes velan, además de que se acumulan cadáveres y se juntan todas las misas». El número de muertes agravó el caos el pasado invierno.