Uno de cada tres contribuyentes -algo más del 33%- destinó en los tres últimos años un porcentaje de sus impuestos para sufragar a la Iglesia, que en 2006 obtendrá vía presupuestos 144 millones de euros como anticipo de los ingresos que destinen los católicos en su declaración de la renta.

Según anunció hoy el Gobierno, la Iglesia Católica y el Ejecutivo han llegado a un acuerdo que fija un nuevo modelo de financiación por el que se suprime la dotación directa del Estado y establece la asignación del IRPF que recibe la Iglesia en un 0,7%, en lugar del 0,52% actual.

En España, la Iglesia siempre ha logrado algún tipo de dotación presupuestaria desde la Constitución de 1837; sólo quedó sin asignación en la I República.

Modelo actual

Hasta ahora, la Iglesia recibe la recaudación del IRPF, a la que se le suma el complemento del Estado hasta alcanzar la cifra asignada en los Presupuestos Generales.

En los últimos años han aumentado los fieles que marcan la casilla de la Iglesia
En los tres últimos lustros, la Iglesia ha recibido un 10% menos vía presupuestaria, mientras que la aportación directa de los fieles que marcan la casilla correspondiente en el IRPF ha aumentado un 49%, según datos de la Conferencia Episcopal Española.

En el primer ejercicio que se aplicó la "asignación tributaria", en 1988, el 39% de los españoles optó por contribuir con el sostenimiento de la Iglesia y el Estado complementó con más de 24 millones de euros la asignación de los católicos para alcanzar los 120,2 millones pactados en los acuerdos de 1979.

Superados los periodos transitorios, en un principio fijados en tres años, y lejos aún del objetivo de autofinanciación, el Estado ha complementando desde entonces la asignación a la Iglesia (una doceava parte del monto total anual) y garantizando desde el año 2000 una cantidad, vía presupuestos, que se revisa cada año y está destinada a sufragar la burocracia diocesana (67 diócesis, más de 20.000 parroquias etc.).

Prórroga del acuerdo

En 2003 el Gobierno del PP prorrogó el sistema de financiación a la Iglesia por dos años (2004 y 2005).

Posteriormente, el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero extendió la prórroga por un año más en los Presupuestos Generales para 2006; garantizó que no "habría modificaciones iniciales" en el mecanismo de financiación, si bien recordó que "corresponde a la iglesia su financiación".

En 2006 la Iglesia Católica recibirá vía Presupuestos 144,24 millones de euros, sobre los 141 de 2005, como anticipo de los ingresos que destinen los católicos en su declaración de la renta.

Tres años antes, en 2003, la Iglesia había recibido alrededor de 138 millones de euros provenientes de los Presupuestos Generales, de los cuales 105,7 millones de euros eran aportaciones de los fieles mediante la "X" en la casilla de la declaración de la renta, que marcaron el 33,47% de los contribuyentes y los 32 millones restantes del complemento del Estado.