Las primeras juergas de la brigada antijaleo
Un cartel de la campaña, en la puerta de Monocle (Eugenia Viñes). (P. A.)
Con la boca entreabierta. Así recibieron los habituales de la noche a las diez personas contratadas por el Ayuntamiento de Valencia para atajar el jaleo en las zonas de copas. El jueves y el viernes hicieron prácticas por Eugenia Viñes.

Ataviados con camisetas blancas y gorras a juego, colgaron carteles informativos y repartieron folletos que invitan a combinar ocio y descanso. Todo en un lenguaje cercano a los fiesteros.

Fue una toma de contacto descafeinada porque la zona, tras el clímax estival, está algo desangelada. «Se eligió un área de fácil intervención para evaluar las rutinas», aclara Vicente Pizcueta, vicepresidente de la ONG Controla Club (que asesora al Consistorio).

El reparto de bolsas de basura para quienes hacen botellón pese a la ley seca y las llamadas de atención por tener el loro a tope quedaron para mejor ocasión. Quizá para el jueves, cuando la brigada debuta oficialmente.

Para gustos...

Vanessa Ferrandis. Hoy cumple 22 años

«La brigada está bien para los vecinos. Pero, ¿la gente le hará caso? Depende de la juerga que lleve en el cuerpo».

Sergio Ibáñez. Trabaja en la noche. 26 años

«En Eugenia Viñes no hay ni escándalos ni demasiados vecinos a los que molestar. La Policía pasa a menudo y hay mucho control».

Sandra Arrué. Vecina de Llíria. 19 años

«Yo invitaría a la brigada a que se uniera a la fiesta. Si van de buen rollo y se acoplan bien... Aunque puede haber gente que se les rebote»