El graffiti entra en el Museo de Brooklyn

Una exhibición en el Museo de Arte de Brooklyn explora cómo el graffiti ha pasado de ser un género del arte callejero y expresión pública subversiva, a objeto de colección y exhibición en museos y galerías.
Una exhibición en el Museo de Arte de Brooklyn explora cómo el graffiti ha pasado de ser un género del arte callejero y expresión pública subversiva, a objeto de colección y exhibición en museos y galerías. (Brooklyn Museum / Efe)
Una exhibición en el Museo de Arte de Brooklyn explora cómo el graffiti ha pasado de ser un género del arte callejero y expresión pública subversiva, a objeto de colección y exhibición en museos y galerías. (Brooklyn Museum / Efe)
Brooklyn Museum / Efe
La muestra, simplemente titulada "Graffiti", reúne desde el viernes y hasta el 3 de septiembre unas
22 obras en aerosol sobre lienzo realizadas por conocidos artistas estadounidenses del genero, como
John Matos (artículo de
Sandra Fabara y Randy Rodríguez. 

Un "arte" cuarentón

Nacido en Filadelfia a mediados de los años 60, el graffiti se trasladó a Nueva York a principios de los 70 como una suerte de, un método, calificado por algunos de vandálico, para cuestionar a las instituciones.

El graffiti también era, para los jóvenes de la época, una forma de "marcar" territorio, y lo hacían empuñando la espada del aerosol sobre paredes que utilizaban como lienzos, o en vagones del metro que luego pasarían a convertirse en murales en movimiento.

Los chicos reclamaban y se apropiaban de las manzanas del barrio "etiquetándolas" -en el argot graffitero- con intrincados y estilizados dibujos de sus firmas o de los nombres del grupo al que pertenecían. Se trata del que -técnicamente y hasta el presente- se llama "

graffiti moderno", un género pictórico, de expresión y comunicación que trascendió sus propios límites hasta convertirse en un estilo de vida, hoy asociado con la cultura

De la calle a las galerías

En su manifestación moderna o contemporánea, el graffiti también ha tenido un espacio cada vez más prominente en galerías y museos.

Además del Museo de Brooklyn, otras instituciones estadounidenses lo han acogido como forma de representación artística, entre ellos el Museo de Arte Moderno (Moma), que adquirió recientemente para su colección una obra de la artista Swoon.

También en Nueva York, la galería Deitch Projects, en el barrio del Soho, representa a "artistas de la calle" como Swoon, Barry McGee, Jean-Michel Basquiat, Keith Haring y los brasileños Os Gemeos.

Pero los pioneros en llevar el graffiti de la calle a las galerías fueron los fundadores de espacios como Fashion Moda, en el Bronx, y Fun Gallery, en el barrio East Village, a finales de los años 70.

Con una clara visión pero también algo de riesgo, estos galeristas exhibieron a artistas de la calle que comenzaron a trabajar en lienzos y papeles de gran tamaño, acaso, como una forma de evadir el peso de la ley y dar longevidad a sus creaciones.

Uno de los primeros coleccionistas de grafiti fue el marchante de arte Sidney Janis, entre cuya lista de artistas representados se encontraban Alberto Giacometti, Piet Mondrian y Jackson Pollock.

A principios de los 80, en su galería ubicada en la calle 57 de Manhattan, Janis y su hijo Carroll organizaron un par de exposiciones exitosas que catapultó al graffiti a ferias de arte y algunos museos de Europa.

Tras la muerte de Janis, en 1999, sus hijos Carroll y Conrad donaron parte de su colección de graffiti al Museo de Brooklyn, que ahora la presenta en esta muestra para resaltar algunas tendencias del género, como su inspiración en los cómics y la cultura urbana.

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