Los robos con fuerza en el interior de viviendas cometidos por ladrones silenciosos se han multiplicado por dos en Catalunya, con respecto a los seis primeros meses del año anterior. En 2006 han sido asaltadas 350 casas, 174 más que en 2005.

La consellera de Interior, Montserrat Tura, admitió ayer este incremento sustancial de delitos, cuya «tipología ha generado una ola comprensible de angustia» entre la ciudadanía, pero recordó que del global de delitos graves «la resolución es del 51%».

Ladrones autóctonos

El perfil de los asaltantes es distinto cuando se trata de «silenciosos puros» o de «silenciosos violentos», matizó ayer Joaquim Bayarri, responsable del Àrea Tècnica de los Mossos. En este sentido, destacó que existe un gran número de asaltos violentos cometidos por españoles, algunos relacionados familiarmente con las víctimas.

Desde el 22 de mayo, los Mossos han establecido lo que llaman «dispositivos reticulares», con todos los efectivos policiales disponibles «y todo el cuerpo implicado», con un aumento de 160 patrullas nocturnas. Con ello, en 11 días han detenido a 44 ladrones de nueve bandas, entre los que se cuentan españoles, italianos, moldavos, rumanos y albaneses. De éstos, 14 están en prisión, seis expulsados del país y otros seis en proceso de expulsión.

Desde enero de este año también se han desmantelado otras cinco bandas de crimen organizado, deteniendo a 47 de sus integrantes.

Ante la creencia popular de que los asaltantes logran eludir la prisión, al no poder imputarles más número de robos y no localizar el botín, la consellera destacó que «la investigación permite imputar más delitos y por tanto aumentar las condenas».

Tormenta política

Los robos a casas fueron el detonante ayer en el Parlament, para que estallara la polémica entre Tura y la oposición.

Desde CiU, Núria de Gispert, acusó al Govern de no dedicar suficientes recursos a la seguridad y de falta de coordinación que ha llevado a «la desertización del resto de comarcas». Daniel Sirera (PPC) recriminó a Tura: «sólo hemos visto la foto del ministro del Interior desfilando ante la Guardia Civil».

Faltan vehículos para patrullar

La llegada de 264 guardias civiles de refuerzo a Catalunya ha destapado las críticas de algunos efectivos de diversas comisarías. La razón es, según algunos agentes, la falta de vehículos policiales para que todos los nuevos guardias civiles en prácticas que han llegado puedan patrullar. Una de las zonas donde se estaría dando este déficit de vehículos es la comarca del Garraf, donde la Guardia Civil cubre una zona que abarca desde parte de Castelldefels a Cunit. La comisaría sólo tiene media docena de vehículos y ha llegado un refuerzo de 25 nuevos agentes. «A veces van tres o cuatro en un mismo coche», relataba ayer a 20 minutos un guardia civil, quien se preguntaba dónde hay que poner a un detenido, si en el vehículo patrulla no hay sitio. Esta situación obliga a confinar a parte de los nuevos agentes en otras tareas administrativas y de vigilancia de instalación, que también forman parte de su formación.