Japón puede deportar al ajedrecista Bobby Fischer a Islandia
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El parlamento de Islandia otorgó el lunes la nacionalidad a Fischer, abriendo la puerta para que el fugitivo estadounidense se establezca en la pequeña república noratlántica donde ganó el título mundial en 1972.

'No he recibido un informe sobre esto (..) es difícil responder porque no tengo información precisa', dijo Nohno a los periodistas.

Fischer, de 62 años, está actualmente retenido en Japón luchando contra una orden de deportación de Estados Unidos.

Sin embargo, Nohno reiteró que era legalmente posible que Fischer fuese deportado a Islandia si tenía la nacionalidad islandesa.

'Si esa es la situación, las autoridades de inmigración estudiarán como corresponde el destino de su deportación', dijo.

Fischer es buscado en los Estados Unidos por haber violado sanciones contra la antigua Yugoslavia por haber jugado una partida de ajedrez en el país balcánico en 1992. Fue arrestado en Japón el pasado mes de julio por haber viajado con un pasaporte estadounidense carente de validez.

La cámara islandesa aprobó la concesión de la nacionalidad para Fischer por 40 votos a favor y ninguno en contra, según el parlamentario Bjarni Benediktsson, quien dijo a Reuters que la decisión entraría en vigor en los próximos días.

La abogada de Fischer, Masako Suzuki, dijo que el embajador de Islandia en Japón le había dicho el martes que se preveía que la decisión tuviese efecto tras la firma del presidente Olafur Ragnar Grimsson.

Suzuki dijo que Fischer le había pedido al gobierno islandés que le expidiese un pasaporte como ciudadano islandés y que el ajedrecista podría abandonar Japón dentro de unos días.

'Creo que Fischer podrá dejar Japón a finales de esta semana a no ser que haya algún tipo de interferencia', dijo Suzuki', dijo.

Los aficionados al ajedrez en Islandia, donde Fischer ganó el título mundial en 1972 tras imponerse en una partida clásica de la Guerra Fría al campeón soviético Boris Spassky, le ofrecieron el año pasado un hogar y presionaron para que se le concediese un pasaporte especial con el que pudiese viajar al país.

Fischer había desaparecido después de la partida de 1992, en la que venció a su viejo rival Spassky y se embolsó 3 millones de dólares, y no reapareció hasta después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos.

Se ha pasado los últimos años de un lado para otro por Europa y Asia para evitar la deportación.