Tomando el sol
Dos chicas se broncean en la orilla de un lago. ARCHIVO

Las personas de piel clara afrontan un dilema. Tienen falta de vitamina D, y es el sol el que nos aporta esa vitamina. Pero precisamente no es recomendable que una persona de piel blanca tome el sol.

Evitan el sol por el riesgo de quemadura o cáncer de pielLa vitamina D es importante para la salud de huesos y dientes y, según recuerdan, la mayoría de personas consiguen unos niveles adecuados con breves exposiciones al sol, de entre 10 a 15 minutos al día.   

Un estudio del Cancer Research de Reino Unido ha revelado que las personas que tienen la piel más clara presentan niveles reducidos de vitamina D, un problema que podría solventarse con la exposición a la luz solar que, sin embargo, en estos casos no es recomendable ante el riesgo de quemaduras o cáncer de piel.

Necesidad de suplementos vitamínicos

El estudio, que ha dado a conocer la BBC, sugiere también que hay personas con la piel clara incapaces de producir vitamina D incluso con una exposición solar abundante. En estos casos, según los autores, sería más recomendable el uso de suplementos vitamínicos.

La mayoría eran personas con la piel muy pálida y pecosaEn la investigación han participado 1.200 personas de las que 730 presentaban unos niveles de vitamina D "inferiores al contenido óptimo". Analizando determinados rasgos fisiológicos, los autores del estudio observaron que la mayoría eran personas con la piel muy pálida y pecosa.

Sin embargo, en algunos casos se debe recurrir a los suplementos vitamínicos, sobre todo en determinados grupos que se consideran de riesgo ya que presentan niveles más reducidos. La razón de esta deficiencia de vitamina D sería el hecho de que estas personas se protejan más del sol para evitar posibles quemaduras.

10 microgramos diarios

No obstante, otra hipótesis apunta a que su propia pigmentación podría ser un marcador para detectar a aquellos individuos que tienen más problemas para generar y procesar vitamina D, con independencia de su exposición al sol. A la espera de aclarar en qué momento debe iniciarse la ingesta de estos suplementos, los autores del estudio proponen un consumo mínimo de 10 microgramos diarios, dado que su uso no conlleva ningún efecto adverso.

La deficiencia de vitamina D aumenta el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer como colon, mama, ovario o próstata. Hay incluso varios estudios de laboratorio que demuestran que elevadas dosis de esta vitamina pueden matar células cancerígenas.

Además, la falta de vitamina D podría estar relacionada con la aparición y el grado de severidad con la que se manifiestan ciertas enfermedades pulmonares autoinmunes. Según un estudio de la Universidad de Cincinnati, las carencias de vitamina D afectan al desarrollo de otras enfermedades autoinmunes, como el lupus o la diabetes tipo 1.