Botox.
Una mujer recibe una inyección de botox bajo la piel. ARCHIVO

El botox, las inyecciones de la toxina botulínica tipo A, no sirven solo para intentar retrasar la decadencia de la belleza. Tienen más aplicaciones y más importantes. Ahora, los investigadores han descubierto que también son útiles en los pacientes con enfermedad de Parkinson y vejiga hiperactiva.

El botox paraliza los músculos de la vejiga y reduce las pérdidas de orina Por ello, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés) ha aprobado el uso del botox para tratar la incontinencia urinaria en personas con circunstancias neurológicas graves, como la esclerosis múltiple, como ya hizo la Unión Europea este mismo mes.

Las contracciones incontroladas de la vejiga en personas que sufren ciertos trastornos neurológicos pueden hacer que sean incapaces de controlar la orina, de manera que son tratados con medicación para relajar la vejiga y con catéteres para vaciarla regularmente.

Citoscopia con anestesia general

Se trata de un procedimiento en que se inyecta botox en el músculo de la vejiga del paciente. La sustancia causa una parálisis parcial y temporal de los músculos de la vejiga. Lo suficiente para disminuir la frecuencia de ir al baño y la pérdida de orina.

El efecto de la inyección de botox puede ser de hasta nueve mesesLa inyección del botox se lleva a cabo mediante una citoscopia, un procedimiento que requiere anestesia general y que permite al doctor visualizar el interior de la vejiga. Es una operación sencilla de menos de una hora. Las dosis que se utilizan son 30 veces inferiores a las utilizadas en la cirugía plástica. El efecto de la inyección de botox puede durar hasta nueve meses.

La efectividad de este tratamiento fue demostrado en dos estudios clínicos con 691 pacientes que sufrían incontinencia urinaria producto de algún daño en la médula espinal o por esclerosis múltiple.

Efectos secundarios y otras aplicaciones

Los efectos secundarios más comunes en los pacientes que han recibido este tratamiento han sido infección en el tracto urinario y retención urinaria, que tiene que ser tratada mediante catéter.

Además de ser usado para mejorar la apariencia de las arrugas faciales, el uso del botox también ha sido aprobado para el tratamiento de la migraña crónica, en ciertos casos de rigidez muscular, para casos de sudoración en las axilas y para tratar a personas que sufran contracción ocular o tengan los ojos no alineados.

En España, a finales de 2006, diez hospitales comenzaron a elaborar un protocolo para la aplicación del bótox a pacientes con incontinencia urinaria. A partir de ahí se creó una red de seguimiento para comprobar cómo progresaban estas personas. Desde 2008, esta decena de hospitales utiliza esta técnica de manera regular.