Qué compone el sistema de transmisión de un coche: estas son las averías más comunes

En un coche de cambio manual los pedales son, de izquierda a derecha, embrague, freno y acelerador
El embrague es uno de los elementos visibles del sistema de transmisión.
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El sistema de transmisión de un vehículo es, básicamente, el conjunto de mecanismos que conectados entre sí consigue poner en funcionamiento las ruedas y, por tanto, el coche en movimiento. Estos componentes transmiten desde el cigüeñal la potencia necesaria a las ruedas motrices para que estas giren. 

Desde Ro-Des señalan que las partes que intervienen en el funcionamiento del sistema de transmisión son: 

  • Embrague. Su misión es acoplar o desacoplar el giro del motor de la caja de cambios de forma que no cause tirones, sino que el movimiento suceda de forma progresiva. 
  • Caja de velocidades. Es la responsable de la relación entre el cigüeñal y las ruedas, aumentando o disminuyendo las revoluciones a las que gira cada uno de ellos para sacar el mayor provecho posible al motor. 
  • Árbol de transmisión. Se trata de una pieza cilíndrica que va unida por un extremo a la caja de cambios y por el otro al piñón del grupo cónico-diferencial para transmitir el movimiento, en determinados tipos de vehículos, se prescinde de este elemento dentro del sistema de transmisión.
  • Grupo cónico-diferencial. Transforma el movimiento longitudinal en transversal y lo dirige a los palieres. Su labor es mantener constante la suma de velocidades que llevan las ruedas motrices antes de tomar una curva, permitiendo que las ruedas exteriores den más vueltas que las interiores y evitando que patinen. 
  • Palieres. Reciben el movimiento en ángulo recto para ejercerlo directamente sobre las ruedas motrices.

Desde la Red Operativa de Desguaces Españoles señalan las averías más comunes del sistema de transmisión y que pueden afectar a los diferentes componentes que lo forman. El sistema puede sufrir problemas de junta o de anclaje, que se detectan si se produce un ruido metálico al girar el volante. Los palieres suelen sufrir desequilibrios, lo que producirá vibraciones al volante. Igualmente, los rodamientos que conectan las piezas entre sí pueden sufrir desgastes .

También hay que tener en cuenta que las averías típicas de las piezas como el embrague o la caja de cambios pueden repercutir en el funcionamiento de todo el sistema de transmisión, por lo que es importante llevar las revisiones de cada elemento al día. 

La mejor manera de mantener en perfectas condiciones el sistema de transmisión es seguir estos consejos:

  • Cambiar el aceite de la transmisión aproximadamente cada 50.000 kilómetros.
  • Lo ideal es no cargar nunca en exceso el vehículo y mantener en buen estado los neumáticos.
  • Prevenir el recalentamiento de la transmisión cuidando el sistema de refrigeración. 
  • No abusar del embrague y pisarlo siempre a fondo para evitar crujidos o forzar el sistema. 
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