Nadal celebra el triunfo
Nadal celebra el triunfo en Roland Garros Reuters
La final soñada de Roland Garros fue un sueño para Nadal y una nueva pesadilla para Federer. El tenista suizo no puede con el español, y ni siquiera el aliciente de conquistar el único Grand Slam que le falta le ha servido a Federer para ganar.

El partido tuvo un arranque y una continuación totalmente atípicos, con dos sets que se resolvieron por la vía rápida, sin contemplaciones ni igualdades.

El primero se lo anotó Federer, que salió en tromba para quitarse la espina de las últimas derrotas frente a Nadal y de paso sumar el gran torneo que falta en su excepcional palmarés.

El suizo se impuso por 6-1 sin dar respiro a Nadal, que empezó perdiendo su saque y sólo pudo hacer un juego ya con un 5-0 en contra imposible de remontar.

La superioridad aplastante de Federer hizo pensar que el partido podía solventarse en poco tiempo, pero Nadal se encargó de hacer falsas las predicciones de los seguidores del suizo.

Y Rafa tenía claro cuál era el mejor remedio: devolverle la bofetada al número uno del mundo. Nadal se asentó en la pista, empezó a lanzar zurdazos desde el fondo de la pista y despachó a Federer con otro 6-1 que hizo mella en el tenista suizo.

No le gustó a Federer probar de su propia medicina. El suizo pareció irse del partido totalmente en las dos mangas siguientes, que sirvieron para rubricar la victoria de Nadal.

Vuelta a la normalidad

El tercer set respondió al guión previsto. Fue una manga igualada, con los dos tenistas seguros de su saque, pero mucho más Nadal, que liquidaba sus juegos con saques directos y sin dejar puntuar al suizo.

El punto de inflexión fue el quinto juego. Con 2-2, Nadal rompió el saque de Federer, se puso por delante y acabó imponiéndose por 4-6 con un tenis tan brillante como contundente.

El cuarto set, a la postre definitivo, se puso enseguida de cara para el español. Federer no paraba de fallar, así que Nadal aprovechó y se puso enseguida 0-2 y posteriormente 2-4, lo que acercaba el trofeo de los mosqueteros a España.

Sin embargo, cuando Federer estaba ya totalmente entregado, el suizo resurgió de sus cenizas, empató el partido a 5 e incluso se puso por delante 6-5, pero ahí se acabó el número uno del mundo.

Nadal forzó primero el tie break, y ahí, en la muerte súbita, despachó al suizo con un último tanto sensacional que le puso un broche de oro a un partido que agranda aún más la leyenda de Nadal.

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