El Sevilla acusó ayer el desgaste de la UEFA ante el Panathinaikos y dejó escapar dos puntos a pesar de adelantarse por dos veces en el marcador. El equipo de Joaquín Caparrós empezó bastante espeso y dubitativo, ya que el centro del campo no conectaba con el ataque ni con las bandas, lo que dificultaba enormemente la fluidez del juego sevillista. Fue entonces cuando despertaron los brasileños. Una buena jugada entre Renato y Adriano la remató Baptista para hacer el primer tanto.

El Racing no se acomplejó, adelantó sus líneas y empató el choque, por medio de Aganzo, antes del descanso. En la reanudación, Caparrós movió el banquillo y dio entrada a Darío Silva y Antoñito. El uruguayo, que resultó decisivo el pasado jueves en la reacción de los nervionenses en la UEFA, no desaprovechó la oportunidad y firmó el 2-1 en el primer remate del Sevilla en el segundo tiempo. Cuando parecía que los tres puntos se iban a quedar en el Sánchez Pizjuán, el Racing consiguió de nuevo el empate a cinco minutos del final a la salida de un córner.
El Sevilla intentó a la desesperada llevarse la victoria, pero los escasos minutos de juego que quedaban y la buena colocación de la zaga racinguista hicieron que la intentona de los pupilos de Caparrós fuera ya misión imposible.