Estados Unidos arrasa en Helsinki
Estados Unidos arrasa en Helsinki

Helsinki 2005 reportó a Estados Unidos 25 medallas (14 de oro, 8 de plata y 3 de bronce), ocho más que en París 2003, y nadie echó en falta a Marion Jones ni a su compañero Tim Montgomery, sometidos a investigación por el escándalo BALCO.

Los espectadores, que soportaron durante ocho días las inclemencias del tiempo -lluvia, frío y viento- en el viejo estadio Olímpico, pudieron presenciar tres récords mundiales, conseguidos, cronológicamente, por las rusas Olimpiada Ivanova (1h25:41 en 20 km. marcha) y Yelena Isinbayeva (5,01 en pértiga) y la cubana Osleidys Menéndez (71,70 en jabalina).

Hace dos años, en los Mundiales de París, Rusia arrebató a Estados Unidos, por primera vez en doce años, el primer puesto en la clasificación por puntos aun cuando el equipo norteamericano, que perdió su título más preciado, el de 100 metros, aventajó al ruso en el cuadro de medallas.

París constituyó una humillación para Estados Unidos en su prueba más querida, los 100 metros. Tim Montgomery, plusmarquista mundial por entonces (ahora lo es el jamaicano Asafa Powell), terminó quinto. Maurice Greene, su antecesor, cayó en semifinales y el campeón nacional, Bernard Williams, acabó séptimo.

El atletismo de los Estados Unidos se cubrió de oprobio cuando Kelli White, que iba para reina indiscutible de los campeonatos con su doblete de oro (100 y 200), dio positivo por el estimulante "modafinil" y fue desposeída de ambos títulos.

Otro estadounidense, Jerome Young, fue colocado en el disparadero poco después de obtener el título mundial al conocerse que compitió en los Juegos de Sydney pese a haber dado positivo antes, y sólo unos meses después estalló el caso BALCO, el nombre de los laboratorios que suministraban esteroides a deportistas de elite. Marion Jones y Tim Montgomery, la pareja más veloz del planeta, han sido las víctimas más conocidas del escándalo. Los dos renunciaron, en junio, a participar en los "trials" (pruebas de selección) y, en consecuencia, también a Helsinki'05. Su carrera deportiva está pendiente del fallo del Tribunal de Arbitraje Deportivo.

Dos años después Estados Unidos ha resurgido con un equipo renovado, sin pasado y con un presente esplendoroso. Justin Gatlin abandera esa nueva selección cuyos éxitos ponen punto y final al capítulo protagonizado por Jones, Montgomery, White y otros cuya presencia no se ha echado en falta en Helsinki.

Gatlin, campeón de 100 (9.88) y de 200 (20.04), la etíope Tirunesh Dibaba, de 5.000 y 10.000, y Rashid Ramzi, de 800 y 1.500, hicieron doblete en Helsinki, y sin embargo la foto de los Mundiales será la de Isinbayeva posando junto al marcador electrónico que refleja su nuevo récord, el número 18 de su serie: 5,01 metros.

Isinbayeva estaba llamada a ser la reina de Helsinki'05 y respondió a los pronósticos con la seguridad que la caracteriza. La rusa saltó a la segunda 5,01 pero dio la impresión de que también habría superado el listón en 5,20, como dice haber saltado en los entrenamientos.

Gatlin pudo haber ganado una tercera medalla de oro, pero sus compañeros del relevo 4x100 perdieron el testigo en la primera entrega de las series y no hubo tal. Aspiraba a igualar los tres oros de Carl Lewis en la primera edición de los Mundiales, celebrados en este mismo estadio en 1983.

Rashid Ramzi dio a su país de adopción, Bahrein, la segunda medalla -segunda de oro- al batir al campeón olímpico, el ruso Yuri Borzakovsky, en la final de 800, rematando un doblete jamás conseguido en los Mundiales. Su ex compatriota Hicham El Guerruj, presente en la grada, habrá tomado buena nota para el futuro.

Tirunesh Dibaba se ha especializado en dobletes. Este año hizo el primero en los Mundiales de cross y cinco meses después ha logrado en Helsinki otro de más categoría al ganar 10.000 y 5.000 con una semana de por medio, emulando a su legendario compatriota Mirus Yifter, que hizo lo mismo en los Juegos de Moscú'80.

Dibaba fue más valiente que su compatriota Kenenisa Bekele, campeón olímpico de 10.000 metros, que tras lograr en marzo su cuarto doblete mundial de cross, se conformó con revalidar en Helsinki su título de los 10 kilómetros.

El dopaje tuvo una presencia menor en los campeonatos. Hubo un conato de escándalo cuando los decatletas checos Roman Sebrle (plusmarquista mundial) y Tomas Dvorak (tres veces campeón mundial) recibieron una inyección de glucosa antes de los 1.500 metros, pero la IAAF cerró el caso al comprobar que la muestra que habían depositado para el control de dopaje no estaba diluida y que el análisis dio negativo.

El único caso de dopaje afectó a una modesta lanzadora de disco india, Neelam Jaswant, por el estimulante pemolín. La IAAF la suspendió provisionalmente.

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