George Best: vida
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Un minuto de silencio se guardó ayer en todos los campos de la Premier en recuerdo de George Best, fallecido el viernes a los 59 años debido a una infección pulmonar y a los excesos con el alcohol. El norirlandés estuvo siempre alejado del tópico de jugador inglés: sabía tratar el balón, lo bajaba al césped en vez de lanzarlo a las nubes y su habilidad era el regate, no el remate de cabeza.

Best fue tan atípico que se dejó el pelo largo como una estrella de música, siempre estaba rodeado de bellas mujeres y anunció su retirada con 26 años, aunque pronto regresó. La vida libertina de la que alardeaba derivó en alcoholemia, no vencida ni con un trasplante de hígado en 2002.

Aun así, los excesos no deberían ocultar que ganó la Copa de Europa y el Balón de Oro en 1968 con la camiseta del Manchester United.