El equipo de Ranieri pudo adelantarse precisamente gracias al portugués, que estrelló un balón en el poste poco antes de que Riquelme estrenara el marcador. A partir de ahí, el Valencia se difuminó y estuvo a merced de un rival que, de la mano de un portentoso Riquelme, deleitó al Madrigal con su fútbol, hurgó en la herida y anotó otros dos.