El santo chacinero

Al fin cambió el tiempo. Tras un año terriblemente seco, octubre ha sido más lluvioso de lo normal, y las lluvias caídas en la Península (90,9 litros por metro cuadrado) fueron superiores a la media histórica registrada desde 1930 (68,8 litros). También han llegado las heladas. En los foros de meteorología ya han comenzado las apuestas en torno a cuál será la primera capital donde nieve. Este domingo, y en Burgos o León, son los vaticinios más repetidos; habrá que esperar.

La matanza. El caso es que fríos y hielos convocan en media España rural a la fiesta de la matanza, para desgracia de nuestros lustrosos cochinos. Como recuerda el refrán, a todo cerdo le llega su San Martín. Y su fiesta es precisamente hoy. Otros años, los calores retrasaban la llegada del cuchillo, pues de todos es bien sabido que para que chorizos y jamones se curen bien es necesario que bajen las temperaturas. En esta ocasión, el calendario ha recuperado su estabilidad perdida. Y como mandan los cánones, el santo obispo francés nos concederá su famoso veranillo de tres días, perfecto para preparar una buena chacina antes de que el mal tiempo vuelva a adueñarse del mes, pues «por San Martino, el invierno está en camino».

No sé si habrán estado alguna vez en una matanza tradicional. Se trata de sacarlo de la cochinera, atraparlo (harto difícil cuando el animal pesa cerca de 200 kilos), matarlo, quemar su piel con paja, rasparlo, colgarlo y destazarlo, mientras corren el vino y las primeras viandas. Hoy, la verdad es que nos impresiona a los urbanitas, pero seguramente no tanto como los dibujos animados de los manga japoneses, y ahí están nuestros niños, huyendo de la sangre con la que hacemos morcillas y soñando con matanzas multicolores en DVD.

cjpalacios@wanadoo.es