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'Succession' y otras series sobre los asquerosamente ricos: ¿por qué nos fascinan tanto?

Con la tercera temporada de 'Succesion' volvemos a meternos en la piel de supermillonarios, pero no es la única serie que nos permite observar estas vidas inalcanzables
Una escena de 'Succession'
Una escena de 'Succession'
Cinemanía

¿Quién es la gente rica? La gente verdaderamente rica, asquerosamente rica... ¿Dónde están? ¿Qué clase de vida llevan?

Desde luego la clase alta, la nobleza de verdad no son influencers, no hablamos de alguien como Ibai Llanos. Ni siquiera estaríamos cerca observando las excentricidades de Gianluca Vacchi.

Marc Giró lo explica perfectamente en un perspicaz comentario que hizo en su entrevista de El sentido de la birra:

“La clase alta no sabemos qué hace, no sabemos dónde tiene el dinero, a qué se dedica, con quién folla, cómo lo hace: ¡no sabemos nada! [...] No están a nuestro nivel. Ahora ya no es alta la clase, ahora es supersónica. La clase alta es inmensamente rica y está agazapada y escondida, un truco que utilizan muy bien para jodernos a nosotros. [...] Y si los ves no son tan ricos como nos quieren hacer creer”.

Giró sentencia con otra observación tremenda indicando que es más fácil encontrar la última tribu perdida del Amazonas que a la verdadera clase alta.

El cine nos ha acercado a las altas sociedades, con cine de tacitas o veraneos en el mediterraneo. Desde La edad de la inocencia hasta El talento de Mr. Ripley. Pero ni siquiera Dickie Greenleaf es suficientemente rico como para no poder imaginarnos su vida repleta de placeres. Lo ostentoso ya no es sinónimo de clase alta.

Muchos espectadores rechazan el cine en el que la clase alta de Europa divaga sobre filosofía, arte, sexo en mesas bañadas por el sol y repletas de manjares y copas de vino a la mitad, como la citada El talento de Mr. Ripley o Call Me by Your Name. Al final las vidas de los mortales tienen poco que ver con ese despliegue de placeres. 

Sin embargo, otra cosa muy distinta es entrar de lleno en la vida de los que es imposible estar al alcance, la vida de los ricos tan ricos que parece que no existieran.

Cinco series serían suficientes para tener un retrato perfecto de esas inalcanzables vidas.

'Succession' - disponible en HBO Max

Una escena de Shiv en 'Succession'
Una escena de Shiv en 'Succession'
Pedro Moral

Probablemente estemos ante la mejor serie de HBO en la actualidad. La tercera temporada sigue siendo tan brillante como las otras dos. La familia Roy sigue devorándose a sí misma en un proceso agónico, horripilante e hipnótico. Todos los miembros de la familia: Kendall, Logan, Shiv, Tom, Roman o Connor intentan sobrevivir a las traiciones y superar el terror de encontrarse fuera del tablero de juego.

La fascinación por esta serie a parte de lo propiamente shakespiriano es, por supuesto, el retrato de las vidas de estos personajes asquerosamente ricos, poderosos y posicionados absolutamente fuera de la esfera donde vive el mundo real. Imposible olvidar la paja con la que Roman mancha de semen el cristal de su despacho.

Pero desde el comienzo de la serie es Tom quien aparece como una especie de Virgilio para acompañar al espectador a través de este nuevo mundo. Uno empatiza con su curiosidad y su afán por hacerse un hueco en ese olimpo de la comodidad de los coches privados, los apartamentos acristalados de alturas imposibles, los reservados, las drogas, el sexo de lujo y todo lo que está prohibido para el resto de la humanidad.

El episodio donde Tom invita a Greg a unas cuantas exquisiteces para demostrarle que da igual si lo que experimentan es una mierda o les timan porque lo importante es “que pueden permitírselo” nos lleva a entender lo importante: La exclusividad es la adicción de los millonarios supersónicos. Algo cada vez más difícil de conseguir.

'Exit' - disponible en Filmin

Una escena de Exit
Una escena de Exit
Cinemanía

Pero los mismísimos Kendall o Roman Roy se escandalizarían de los excesos de Adam, Henrik, William y Jeppe, los cuatro protagonistas de Exit.

Esta serie que fue un éxito en Noruega y que está creada a partir de varias historias reales es absolutamente retorcida y perversa. El sexo y las drogas se multiplican en un riego de excesos abrumador, casi empalagoso, mientras que los cuatro protagonistas mantienen con dificultad su imagen de exitosos hombres de negocio que han triunfado antes de los treinta, buenos maridos y padres de familia.

La serie rodada en un formato de falso documental intercala las entrevistas a los protagonistas con los devenires de unas vidas vacías y miserables. El director de la serie Oystein Karlsen contaba que el 70% de la serie son hechos reales mientras que el 30% es ficción.

Y al final del todo cuando el espectador presencia todo tipo de anécdotas grotescas bañadas con orgías de alcohol y cocaína lo que más sorprende es la absoluta falta de empatía de estos sociópatas tan absolutamente abrumados por el aburrimiento de tenerlo todo que han decidido deshumanizarse.

Adam hace creer a su mujer de 38 años que tiene problemas para concebir cuando en realidad hace años que él se practicó la vasectomía. Pero no es mejor que el resto de protagonistas, cuyos hijos son solo complementos: No los cuidan, no los quieren, no los conocen. 

'Billions' - disponible en Movistar+

Una escena de Billioins
Una escena de Billioins
Cinemanía

En Billions un ambicioso fiscal de Nueva York investiga un caso de uso de información privilegiada que vincula al multimillonario Bobby “Axe” Axelrod. Axe es el típico emprendedor hecho a sí mismo con una compañía que montó de cero y que sobrevivió a varios hitos del capitalismo moderno como el 11 S o el colapso de 2008. Axe es un tipo atractivo, prestigioso y con poder dentro de la opinión pública. Por eso mismo el fiscal Chuck Rohades lo ve como el caso de su vida.

Con esta premisa el espectador puede disfrutar de seis temporadas donde unos cuantos millonarios compiten por el poder entre tramas con intrigas judiciales.

Y continuando con el concepto de exclusividad que se desprende en Succesion, es, sin embargo, en Billions donde pudimos ver por primera vez a dos tipos degustando el hortelano al Armagnac. Axe y su director de operaciones están sentado en una mesa a punto de zamparse este extraño pájaro cuyo consumo es ilegal.

Estos gorriones se capturan en Francia, en la zona de las Landas y se ceban en cajas oscuras y muy pequeñas. Les alimentan día y noche sin descanso hasta que se transforman en bolas de grasa. 20 días más tarde les sumergen en un vaso de Armagnac y mueren ahogados antes de ser asados. Cuando los comensales, en este caso Axe y su acompañante, van a comérselo da comienzo en la serie una macabra liturgia en la que se les coloca una servilleta de lino en la cabeza para que se escondan de Dios. Aunque el motivo real es otro, claro: oler mejor todas las fragancias.

Comerse un hortelano al Armagnac está prohibido desde el años 1999 con 150 mil euros de multa. 

'Trust' - Disponible en Disney+

Una escena de 'Trust'
Una escena de 'Trust'
Cinemanía

Cuando Jean Paul Getty II fue secuestrado por la mafia italiana pidiendo un rescate millonario, el abuelo y patriarca Jean Paul Getty dijo: “Tengo catorce nietos. Si entrego el dinero, tendré 14 nietos secuestrados”.

Si definimos Succesion como una especie de drama shakesperiano de traiciones y herencias, Trust sería, directamente, el cuadro de Goya de Saturno devorando a sus hijos. Esta serie dirigida por Danny Boyle y protagonizada por Donald Sutherland en el papel de Jean Paul Getty es soberbia.

De la inalcanzable clase alta nos muestra un cautivador retrato de la única manera posible de convertirse en alguien asquerosamente rico: Ser asquerosamente tacaño.

'Crematorio' - Disponible en Movistar+

Una escena de 'Crematorio'
Una escena de 'Crematorio'
Cinemanía

En España no nos falta el retrato de nuestra alta sociedad, que no puede estar vinculada a otra cosa que no sea el negocio urbanístico, por supuesto.

En Crematorio, Alberto y Jorge Sánchez-Cabezudo adaptan la novela de Rafael Chirbes para contar la historia de un constructor que en los 90 amasa una gran fortuna con empresas agrícolas hasta que decide crear un entramado empresarial y urbanístico que lo convierte en uno de los hombres más poderosos del país.

El papel de Pepe Sancho es soberbio, la manera en la que su personaje se mueve despacio (como también se mueven los reyes), habla lento y observa con atención para actuar con contundencia. Porque llegar es lo fácil, puede haber un golpe de suerte... pero lo que Logan Roy y Rubén Bertomeu tienen en común es su capacidad para mantenerse ahí arriba.

¿El truco? Deshacerse de cualquier escrúpulo, asumir su condición de supervivientes y degustar la sangre de los inferiores. Igual que los comensales del hortelano al Armagnac masticando la carne del pajarillo bajo la servilleta, mezclando las vísceras con la sangre que los huesos quebrados del animal provocan en el interior de su boca.  

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